Concierto de Órgano en Santa Prisca

No suelo hacer esto pero…, les comparto el video que me hicieron en el Concierto de Órgano que ofrecí en la iglesia de Santa Prisca, en Taxco, Guerrero, hace un par de años.  Agradezco mucho a Verónica Ana Velázquez Paz la toma y edición del mismo.  Espero lo disfruten como lo disfruté yo.

Fue mi último concierto.  Después de él, he dedicado más tiempo a la docencia y a la dirección de coros.

“Señor, he nacido para cantar tus alabanzas

o he vivido en tu casa como un jilguerillo.

Dejaste caer en mi alma un destello de tu hermosura

y me hiciste artista para que viviese enamorado de Ti…

Por doquiera te escucho y te persigo amada Voz de la Belleza increada.

Y voy en pos de Ti como un eco lejano y torpe, dulce y obediente.

En mi pecho arde un secreto anhelo, Señor,

que mi canto sea agradable a Ti y también a los hombres…”

(Miguel Bernal Jiménez, 1910 – 1956)

Cursos de Verano de Música Litúrgica de la Dimensión Episcopal para la Pastoral Litúrgica

Les comparto la información general sobre los Cursos de Verano que organiza la Dimensión Episcopal para la Pastoral Litúrgica de México.

Membrete DIMUSLI

La Dimensión Episcopal de Música Litúrgica hemos organizado CURSOS DE VERANO de Canto Gregoriano, Dirección Coral / Técnica Vocal y Órgano Litúrgico. Convocamos e invitamos a Ministros del Canto litúrgico, Maestros y Estudiantes de Música, Sacerdotes, Religiosas y Religiosos, para que puedan aprovechar estos espacios de formación y crecimiento, que fortalecerá su desempeño musical-ministerial.

CB068241Curso Básico de Canto Gregoriano
Imparte: Mtro. Rafael Martín del Campo Valle.
Fecha: del 20 al 24 de julio de 2015.
Lugar:  Tlaxcala, Casa Fray Julián Garcés, en el Seminario de la “Y” griega.
(El lunes 20 a partir de las 9 a.m. inscripción y se inicia con la comida, concluyendo con la comida del viernes 24).
Cuota: $ 1,000.00 incluye alimentación y hospedaje “En casa Fray Julián Garcés”

DSCN2355Curso Nacional de Dirección Coral y Técnica Vocal
Imparte: Mtro. Germán Tort Ortega.
Fecha: del 3 al 7 de agosto de 2015.
Lugar: Tlaxcala, Casa Fray Julián Garcés, en el Seminario de la “Y” griega-
(El lunes 3 a partir de las 9 am inscripción y se inicia con la comida, concluyendo con la comida del viernes 7).
Cuota: $ 1,000.00 incluye alimentación y hospedaje “En casa Fray Julián Garcés”.

DSC05375II Curso Nacional para Organistas Litúrgicos
Imparte: Mtro. Héctor Manuel Salcedo Becerra.
Fecha: del 10 al 14 de agosto de 2015.
Lugar: Guadalajara. (Iniciará en la Parroquia de Nuestra Señora de la Paz).
Cuota: $ 1,000.00.  No incluye alimentación ni hospedaje.

Favor de pre-inscribirse enviando sus datos completos a gafraza@msn.com. La cuota en el caso de los cursos en Tlaxcala, allá se cubrirá al momento de inscribirse.
Estos cursos los ofrece la DEMUSLI en Coordinación con la Diócesis de Tlaxcala y la Arquidiócesis de Guadalajara. Para tener derecho a Diploma de participación, es necesario cumplir con el horario a tiempo completo.

Mtro. Gabriel de Jesús Frausto Zamora
Secretario Ejecutivo de la DEMUSLI

Si necesitan más información pueden solicitarla en los siguientes correos:

gafraza@msn.com

sorbeatrizalceda@hotmail.com

Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez (Parte V)

Les ofrezco a continuación, la quinta y última entrega de la ponencia que di en el Primer Coloquio sobre Miguel Bernal Jiménez, que se llevó a cabo en el marco del Festival de Música de Morelia y que les he estado compartiendo.  Espero sus comentarios.

Obras ¿sacras o litúrgicas?

El tema de si las obras de Miguel Bernal Jiménez son sacras o litúrgicas es un punto que no quiero dejar en el tintero. Para quienes se dedican por completo a la música no-sacra, tal vez sea un tema poco relevante pero sí quiero permitirme esta aportación. Hagamos, primeramente, la distinción entre las obras sacras y las obras litúrgicas. Actualmente, en las escuelas de música sacra se hace mucho hincapié a los alumnos sobre las características que debe tener la música para que sea verdaderamente litúrgica, a saber: Santidad, Bondad de formas y Universalidad. Estos aspectos no son nuevos. De hecho, son la base y cimiento donde se fundamenta la reforma de San Pío X. Lo tenemos textualmente expresado en su Motu Proprio ‘Tra le sollecitudini’, promulgado en 1903 y que como hemos comentado marcó un fuerte parteaguas en la historia de la música sacra. Me voy a permitir citar el número 2 de este documento:

“Por consiguiente, la música sagrada debe tener en grado eminente las cualidades propias de la liturgia, conviene a saber: la santidad y la bondad de las formas, de donde nace espontáneo otro carácter suyo: la universalidad. Debe ser santa y, por lo tanto, excluir todo lo profano, y no sólo en sí misma, sino en el modo con que la interpreten los mismos cantantes. Debe tener arte verdadero, porque no es posible de otro modo que tenga sobre el ánimo de quien la oye aquella virtud que se propone la Iglesia al admitir en su liturgia el arte de los sonidos. Mas, a la vez debe ser universal, en el sentido de que, aun concediéndose a toda nación que admita en sus composiciones religiosas aquellas formas particulares que constituyen el carácter específico de su propia música, éste debe estar de tal modo subordinado a los caracteres generales de la música sagrada, que ningún fiel procedente de otra nación experimente al oírla una impresión que no sea buena”.

Tenemos, repito, estas tres cualidades, Santidad, Bondad de formas y Universalidad y que son indispensables para considerar o no una obra apta para la liturgia. Este discernimiento vale sobre todo para los repertorios con los que cuenta cada lugar. Y allí es donde encontramos una especie de ambigüedad. Una obra podrá ser perfectamente sacra, es decir, que gire sobre temas religiosos o piadosos y no sea apta para su uso durante las celebraciones litúrgicas. Si toda obra, desde su factura, debe ser ‘santa’, es decir, hecha para un fin litúrgico específico, sin mezcla alguna de motivos profanos, ya tenemos de entrada que quedan fuera de la lista todas aquellas obras que no tienen un fin litúrgico específico, es decir, que no son propias para algún momento de la celebración. Pongamos un ejemplo: el villancico ‘Por el valle de rosas’ del maestro Bernal. El texto dice:

“Por el valle de rosas de tus mejillas,

corren dos arroyitos de lagrimitas,

déjame, deja que ellas la sed apaguen,

que me atormenta.

Duérmete, Jesús mío, duerme en mis brazos,

y no llores, no llores por mis pecados.

Duérmete, duerme, y aunque llorar me sientas,

no te despiertes”.

El texto es bellísimo, no hay duda. Sin embargo, siguiendo las exhortaciones del Motu Proprio, (y también de las orientaciones del Concilio Vaticano II), sabemos que no podemos incluir el villancico dentro de nuestro ‘repertorio litúrgico’, porque no fue hecho para algún momento celebrativo. Podremos incluirlo en los actos de piedad, como es el rosario, novenas u otros actos de devoción, pero no para la liturgia. Lo mismo sucede con las otras dos cualidades de la música litúrgica, la bondad de formas y la universalidad. Con uno de éstas que falte basta para una obra no sea apta para la liturgia aunque sí sea una obra sacra. Entendemos por ‘Liturgia’ a la Misa o Eucaristía, a la Liturgia de las Horas y a la celebración de alguno de los Sacramentos. El mismo maestro Bernal lo expresaba con estas palabras en el citado artículo ‘Ratisbona, 1890…’:

“Podemos, por tanto, (hablando de la bondad de formas), afirmar que las otras dos condiciones del arte musical eclesiástico: la santidad y la universalidad, están subordinadas a la primera, como lo accidental a lo sustancial, y concluir diciendo: para que una música sea bella, no hace falta que sea santa; pero, para que sea santa, sí ha de ser bella. Para que una música sea universal, tampoco es fuerza que sea santa; pero no puede ser esto último sino a trueque de ser hermosa. Porque una música que no es Música es una nuez vana”.

Siendo totalmente estrictos con estos puntos, podemos ver que gran parte de las obras de Miguel Bernal son obras sacras pero no litúrgicas, aunque sean muy bellas y estén limpiamente bien trabajadas. Todavía le tocó a él estar en un proceso de reforma y adaptación a las nuevas directrices. No obstante, tenemos misas, motetes y obras para órgano solo que perfectamente entran en el repertorio litúrgico y que tanto aquéllas como éstas merecen seguir escuchándose en nuestros templos y no sólo en las salas de concierto.

Reiteremos: una de las más grandes preocupaciones de Miguel Bernal fue precisamente poner en práctica todos y cada uno de los puntos del Motu Proprio. Si todo proceso conlleva su tiempo, es evidente que tratándose de la reforma promovida por San Pío X fue todo un despliegue de esfuerzos a veces extenuantes, con todo y sus resistencias.

Ahora bien, un punto muy importante que debemos tomar en cuenta es que la vida de Miguel Bernal Jiménez transcurrió en la primera mitad del siglo XX, cuando aún no se había celebrado el Concilio Vaticano II. Con la reforma conciliar, y más concretamente con la Constitución Sacrosanctum Concilium, la Música Sagrada y Litúrgica ha sufrido grandes cambios. No es el momento para hacer un análisis de la situación actual de la Liturgia pero sí hay que considerar que si a Miguel Bernal Jiménez le hubiera sido posible vivir los cambios litúrgicos de la segunda mitad del siglo XX, seguramente hubiera redoblado sus esfuerzos por lograr celebraciones totalmente bellas y llenas de dignidad, como Dios merece. No sabemos cuál sería su pensamiento y su crítica por los abusos que se dan con tanta frecuencia en nuestras liturgias y esto debido a una lectura poco afortunada de las disposiciones del Concilio. ¿Qué diría él de las actuales composiciones? ¿Qué críticas merecerían la pobreza musical de algunas iglesias? ¿O qué nos diría al escuchar las guitarras durante la misa?… Actualmente se ha dado prioridad a la sencillez de las composiciones litúrgicas, sin por ello caer en lo vano o insustancial, facilitando la plena participación de los fieles en las celebraciones. Pero el maestro Bernal fue muy claro y preciso en el citado artículo sobre Ratisbona con respecto a lo ambiguo que puede ser lo fácil:

“Las composiciones fáciles de los grandes maestros nos enseñan qué difícil cosa sea la facilidad. Bach escribió ‘para los principiantes’ pequeños preludios, fugas e invenciones; y los profesores de plano nos podrán decir si se equivocó Bach o no. Sólo a los ratisbonenses se les pudo ocurrir que traían en el bolsillo el secreto de la facilidad. ¡O beata facilitas! ¡O facilis beatitudo!…”

Entonces, ¿qué opinaría Miguel Bernal al escuchar nuestras nuevas composiciones?… No lo sabemos y así nos quedaremos… Los ‘hubiera’ son los momentos más inútiles de nuestra conjugación existencial.

Labor inconclusa y tarea pendiente: la coherencia.

Sabemos que todo el trabajo emprendido y realizado por Miguel Bernal Jiménez quedó bruscamente interrumpido por su prematura muerte. En todos los ámbitos donde él trabajó dejó muchas tareas que hasta el día de hoy permanecen inmutables o en el peor de los casos, se han quedado en el olvido. Sus inquietudes siguen siendo las inquietudes de nuestras generaciones: Agradar a Dios con nuestro canto y entregarle obras llenas de belleza y dignidad para provecho de todos. Los músicos de iglesia tenemos el compromiso de revisar y analizar nuestra propia vocación y purificar nuestras intenciones de toda estética vana. Recordemos que la misa no es un concierto sino el lugar del encuentro y diálogo con Dios que luego nos hace salir al encuentro de los demás y brindarles nuestra mejor muestra de caridad. Miguel Bernal Jiménez nos enseñó en su corta vida que sí es posible ser coherente entre lo que se profesa y lo que se vive poniendo al servicio de Dios y provecho de los hombres todas las capacidades que se nos han sido dadas gratuitamente.

Gracias por leerme.

Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez (Parte IV)

Les ofrezco a continuación, la cuarta de cinco entregas de la ponencia que di en el Primer Coloquio sobre Miguel Bernal Jiménez, que se llevó a cabo en el marco del Festival de Música de Morelia y que les he estado compartiendo.  Espero sus comentarios.

“La Reivindicación del Músico de Iglesia”.
Tenemos, entro muchos, otro artículo publicado en la revista Schola Cantorum, (No. 7 del Año X, de julio de 1948), que traduce perfectamente la vocación de la que hemos hablado y las cualidades que deben de revestir a aquellos que se dedican a este servicio divino. Es un artículo largo también dividido en dos entregas, firmado por el mismo maestro Bernal. Esto es notorio sobre todo porque sabemos que en muchas ocasiones hacía sus aportaciones a la revista bajo seudónimos. No es el momento para abundar en detalles sobre este artículo pero hay algunos puntos sobre los que sí quiero hacer algunos comentarios. El artículo en su primera parte hace un recorrido del proceso por el cual, según investigaciones de su época, había pasado la música sacra desde los primeros siglos de la Iglesia, el medioevo, el renacimiento, el barroco y clasicismo hasta llegar al siglo XIX con la ópera en su apogeo y la marcada decadencia de la música sacra. Temas que hemos estado comentando a lo largo de estas líneas. Hay algunos detalles que llaman desde luego la atención: el continuo énfasis en la distinción entre música sacra y música profana; el lugar preminente que debe ocupar la música sacra; la ya entonces lamentable situación de la música sacra y el poco eco que aparentemente tuvo el Motu Proprio sobre todo en este lado del mundo. La segunda parte del artículo, publicada un mes después, en agosto de 1948 continúa su defensa de la música sacra y hace algunas comparaciones de los antiguos genios con los que actualmente ‘se atreven’ a escribir obras sacras sin una conveniente preparación. Pero aquí es justo cuando podemos contemplar a Miguel Bernal Jiménez tal y como es. Las cualidades del músico de iglesia son precisamente aquellas con las que él se siente dotado y que no le es posible hablar como propias (por no faltar a la humildad tan fuertemente marcada en su época), y que exige que tengamos todos los que nos atrevamos a ejercer este sagrado ministerio. En extracto y de su propia redacción les ofrezco las siguientes líneas que refuerzan lo que acabo de comentar:

“Para devolver a nuestro músico su primitiva grandeza hay que darle una formación artística superior a la que recibe el laico, y ello por tres razones:
1. Porque el arte que debe producir ha de ser superior intrínsecamente al profano, siendo destinado a Dios.
2. Porque el músico litúrgico es un especialista. Lo que diferencia su arte es la inspiración, el estilo, si se quiere, pero no la técnica… El músico de iglesia sabrá tanto como el de concierto o el de teatro y más todavía, su propia especialidad.
3. Porque, para producir obras de arte con valor absoluto, intrínseco y universal, menester es reunir en ellas estos dos factores: Técnica e inspiración…”

Hay que tener muy en cuenta este último punto porque es precisamente lo que para Miguel Bernal distingue al músico litúrgico y donde fundamenta la verdad de su ministerio: la técnica, adquirida mediante el estudio, la dedicación, la tenacidad, la perseverancia, las horas de práctica, etcétera y la inspiración que viene de una vida de oración y en constante coherencia con el Evangelio. Sólo así, según nos dice el maestro Bernal, podemos considerar un llamado específico del músico de iglesia. Y como comentaba anteriormente, pareciera que él mismo se describe y se pone como ejemplo para que comprobemos que sí se puede concretar esa vocación.
El artículo, repito, es de 1948, ocho años antes de su prematura muerte. Sin embargo, a sus 38 años, Miguel Bernal Jiménez había alcanzado ya cotas muy altas en todos los aspectos y con el peso de su autoridad pudo escribir con contundencia uno de los artículos más completos que a mi parecer, hay en todas sus publicaciones. Todos los demás escritos, antes y después de éste, son para mí preludio y sortie de un mismo tema, y que fue su gran preocupación desde su llegada de Roma hasta su muerte: La Reivindicación del músico de iglesia.

Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez (Parte III)

Como les comenté en las entregas anteriores, les he estado compartiendo el texto de la ponencia que me invitaron a dar  en Morelia, el jueves 27 de noviembre, con el título La Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez.  Les ofrezco a continuación, la tercera de cinco entregas de esta ponencia que di en el Primer Coloquio sobre Miguel Bernal Jiménez, que se llevó a cabo en el marco del Festival de Música de Morelia.  Y sigo esperando sus comentarios.

Ratisbona, 1890: ¿a favor o en contra?

URatisbona 82na de las grandes preocupaciones de Miguel Bernal Jiménez fue precisamente la dignificación de las celebraciones litúrgicas con obras dignas, nobles y bellas. Su ‘Salmo’ lo describe perfectamente: “En mi pecho arde un secreto anhelo, Señor, que mi canto sea agradable a Ti y también a los hombres…”. Me es muy curioso notar, por lo menos en todos los documentos que tengo a la mano, que nunca lo vemos pretencioso ni presuntuoso. Sin embargo es conocedor de su oficio y buen crítico. En uno de los muchos artículos que publicó en la revista Schola Cantorum abordó el tema con detalle y puedo atreverme a decir que, a juzgar por la redacción, desconocemos al maestro Bernal, o mejor dicho, es ahora cuando lo vemos en toda su estatura y talante. El nombre del artículo fue: “Ratisbona, 1890. Balance, preámbulo y advertencia”, y lo podemos encontrar dividido en dos entregas, junio y julio de 1942. En él hace un serio análisis de la situación de la música sacra; hace un breve recorrido a través de la historia de la música sagrada, sobre todo en su decadencia del siglo XIX; menciona cómo fue la fundación de la primer Escuela de Música Sacra en el mundo, ubicada en la ciudad de Ratisbona, Alemania, y cómo fue promotora de las reformas del Papa San Pío X. Luego, hace también un panegírico al Reverendo Franz Witt, un muy notable músico que no sólo era conocedor del canto gregoriano sino de las formas clásicas de la polifonía renacentista. Y mereció grandes elogios por parte de Miguel Bernal no sólo por su dominio de la música sagrada, sino por haber creado obras litúrgicas de todo tipo con un estilo propio, sin necesidad de copiarlo a nadie. La escuela de Ratisbona tuvo su mejor momento en vida del Reverendo Witt, pero al morir éste las cosas cambiaron drásticamente.

En realidad, ¿en qué consistía precisamente este estilo tan criticado de la escuela de Ratisbona? En varias ocasiones lo compartimos hace años el maestro Juan Manuel Lara y yo al estar buscando en la biblioteca musical de mi comunidad repertorio para el coro de mi Monasterio. La respuesta nos la da el mismo maestro Bernal en su artículo: al morir Franz Witt, se quedaron al frente de la escuela y de todo el movimiento que ésta estaba generando, dos personajes a los que Miguel Bernal no ahorró crítica: Mons. Francisco Javier Haberl y Miguel Haller. Aunque habían colaborado muy cerca del Reverendo Witt no fueron herederos de su ‘espíritu’ y volcaron todos sus esfuerzos en mantenerse del todo ‘conservadores’ y fieles al estilo de Palestrina pero con muchas y muy notables diferencias desafortunadas: imitar en todo lo posible el estilo y la técnica de este músico, advirtiendo que era lo único válido para la composición; ignorar completamente las formas contemporáneas de armonía y composición, etc. Es evidente que las obras surgidas bajo estos criterios son de valor mucho inferior y con motivos a veces ya muy gastados, ‘estériles, cansados y viejos’ como diría Miguel Bernal, en el mejor de los casos o con resoluciones poco afortunadas. El resultado: se editaron y circularon por todo el orbe obras ‘mediocres’, (sin sobre entender el pensamiento del maestro Bernal), y con muy poco valor artístico… Siendo honestos, pocas de las obras del estilo de Ratisbona se escapan de lo soso y lo machacón.

El maestro Bernal es claro y contundente en su artículo. Se nota un especie de ardor en sus líneas que pareciera todavía sigue vivo el látigo con que ‘arremetió’ su discurso. Cito algunas frases:

“Se quiere hacer creer que un cierto estilo de Música Sagrada (el que más adelante llamaremos con el nombre de ‘Ratisbona, 1890), es el único conforme a las prescripciones eclesiásticas; y siendo esto falso,… nos sentimos obligados… a oponernos firmemente a tan desorientadora labor”..

“… si Haberl y Haller estudiaron la transcripción, la melodía, las combinaciones contrapuntísticas de la obra palestriniana, en cambio su interpretación, su ritmo, su alma no les fueron revelados… De más a más, su desconocimiento del ritmo gregoriano, que para ellos era igualmente ‘solemne’ y un sí es no es mensuralista, acabó por aferrarlos a sus doctrinas asfixiantes, entronizando así una música litúrgica que no es Música pero sí letárgica…”

“Sin embargo, no todo ha de ser censuras. Hay una cualidad en este estilo ratisbonense que es justo reconocer. Me refiero a su facilidad… Con muy poco solfeo, con muy poca voz, con muy poco talento y con muy poco temperamento se deja abordar… Quien adquiere un poco de practiquilla puede echársela debajo del brazo, sin necesidad de estudiar la técnica… Es fácil – ¿qué más se puede pedir? – Si se trata del estilo armónico, esta música puede hacerse por kilómetros…”

Y así continúa con diatribas parecidas… Si hablamos de intensidades, el maestro Bernal estuvo muy intenso en su artículo y llevaba gran parte de razón. Y todavía más: el ánimo se enardece más cuando comienza a hablar de la forma en que este movimiento llegó a México. Éste fue introducido por el Padre José Guadalupe Velázquez y por Agustín González. Ambos, después de haber estudiado por breve tiempo en la Escuela de Música Sagrada de Ratisbona, fundaron una escuela homónima en 1890 en Querétaro. Podemos decir que fue esta escuela la que, por lo menos en México, difundió todo un estilo compositivo e interpretativo y que, como hemos comentado, fue muy criticado, no sólo por Miguel Bernal sino por varios contemporáneos más. A este respecto el maestro se expresa así:

“Una formación incompleta y desorientada por los prejuicios tenía que ser perjudicial para nuestros dos grandes paladines de la reforma musical religiosa (hablando del Padre José Guadalupe Velázquez y de Agustín González). Su indudable vocación y su grande talento de compositores habían de llevar por toda la vida la tara de Ratisbona”.

Y concluye su artículo con las siguientes palabras:

“La doctrina propagada que defiende el estilo “Ratisbona 1890” como la única expresión permitida a la música sagrada contemporánea es una falsedad, un error y un absurdo ante la historia, ante el arte y ante la Iglesia”.

“No diremos, sin embargo, que la música sacra estilo ‘Ratisbona 1890’ resulte ahora positivamente indigna del templo, pues tal declaración compete a la Iglesia; pero sí que, siendo – por escaso o nulo valor artístico – evidentemente inferior a la música profana moderna, no podemos seguir cultivándola, pues no ofreceríamos a Dios – como Abel – lo mejor que tenemos”.

Tremendas palabras para un gremio tan delicado como es el de nosotros los músicos pero que reflejan su radicalidad en el asunto.

Ratisbona 105Como bien comenta él mismo, la crítica no era hacia alguna persona específica, sino a un estilo de componer música para las celebraciones litúrgicas. Es bien sabido que esta crítica incomodó a no pocos ‘maestros’ contemporáneos del maestro Bernal por lo radical de su postura en contraste con lo fuerte que era la tendencia a seguir estos patrones estilísticos por su ‘sencillez’ y su técnica tan pobre.   En su largo artículo da una descripción de la clase de músico-compositor que se puede llegar a ser: de los ‘liquidados’, de los ‘conservadores’ o de los ‘evolucionistas’. Está por demás decir en cuál de estos grupos se situaba él mismo y hace una larga crítica a aquellos que se encuentran entre los ‘conservadores’, que no quieren salir de su zona de confort, probando nuevas posibilidades musicales con los recursos de la época y que además estiman su estilo como el único verdadero y aprobado por la Iglesia. Años más tarde, en 1947 y 1948, cuando haga el maestro Bernal su gira por Europa, no dejará de visitar la Escuela de Música Sagrada de Ratisbona y hablará con su director, el doctor Ferdinand Haberl (ignoro si fuera pariente del tan criticado Mons. Francisco Javier Haberl), que seguramente cubriría de aceite esa llaga que traía abierta desde su artículo publicado en 1942 y que causó tanta polémica y tanta desazón…

Continuará…

Convocatoria XXXVII Congreso Nacional de Música

LA DIMENSIÓN DE MÚSICA LITÚRGICA DE LA COMISIÓN EPISCOPAL PARA LA PASTORAL LITÚRGICA CONVOCA

A las Comisiones Provinciales y Diocesanas de Música Sacra, Directores y Profesores de Escuelas de Música Sacra, Profesores de Música Litúrgica en los Seminarios, Sacerdotes, Religiosos, Religiosas, Seminaristas y Ministros de Música Litúrgica al

XXXVII CONGRESO NACIONAL DE MÚSICA LITÚRGICA
Del 2 al 6 de Febrero de 2015, Diócesis de Cuautitlán
“El Espíritu de la Música Litúrgica en el Tiempo de la Pascua”

Objetivo General: Profundizar en las celebraciones litúrgicas del Tiempo Pascual, para disponernos a vivirlas intensamente y para ayudar a la comunidad eclesial, desde el ministerio de la música, a tener un encuentro gozoso con Cristo Resucitado.

Objetivos Específicos:

1. Disponernos a vivir una experiencia de encuentro personal y eclesial con Cristo Resucitado en nuestras propias comunidades.
2. Prepararnos con el estudio de los materiales de música, para ofrecer un mejor servicio en el ministerio del canto durante el tiempo pascual.
3. Propiciar la convivencia y el intercambio de experiencias entre los ministros de la música litúrgica.
4. Enriquecer nuestro servicio pastoral con algunos talleres prácticos.
5. Impulsar la música litúrgica en las provincias eclesiásticas y diócesis de nuestra patria.
6. Fortalecer la Federación Mexicana de Pueri Cantores y su vínculo con la Federación Internacional de Pueri Cantores.

Tendremos, como en los congresos anteriores, diversos talleres: dirección coral, canto gregoriano, órgano, salmodia y edición de partituras. Tendremos también laudes solemnes, conferencias, algunos conciertos, momentos de intercambio y convivencia, y las Celebraciones Eucarísticas.

El congreso da inicio con la comida del lunes 2 de febrero a las 2:00 de la tarde y concluye el jueves 5 por la noche. El viernes 6 está organizado un paseo, para concluir con la comida a las 2:00 p.m.
SEDE: CASA DE LA CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO
(Casa Lago) junto al monasterio de Guadalupe de los padres Benedictinos, en Lago de Guadalupe: San Benito # 9, Colonia Lago de Guadalupe, Cuautitlán Izcalli, Estado de México.
Tel: 015544284750
www.casalago.com.mx

Coordinador del equipo Sede: Pbro. Agustín Espinoza Telcel: 0455548708466
priestjustin72@yahoo.com.mx

CUOTA DE INSCRIPCIÓN POR PERSONA:

$ 3,600.00 habitación individual, es la misma cuota del año pasado.

Favor de realizar su depósito parcial o total en Banamex, número de cuenta: 25094 Suc. 203 Colima, Col. a nombre de Gabriel de J. Frausto Zamora. Es Necesario presentar la ficha de depósito a la llegada en el módulo de inscripciones.

La llegada está programada durante la mañana del lunes para el registro, entrega de materiales y acomodos en los cuartos.

Sugerimos inscribirse cuanto antes.

Informes con el Secretario de la DEMUSLI: Mtro. Gabriel de Jesús Frausto Zamora, 01 (312) 32362 82; Cel. 045 (312) 13 16 211; demusagrada@yahoo.com.mx, gafraza@yahoo.com.mx o también en la página www.demusli.org

Agradecemos a la Diócesis de Cuautitlán y a su Obispo Mons. Guillermo Ortiz Mondragón su valiosa disposición, y empeño en los preparativos para este congreso.

Viviremos intensamente esta experiencia de Iglesia, a fin de dar un renovado impulso al trabajo pastoral que venimos desarrollando en las Provincias Eclesiásticas y Diócesis de México.

Les esperamos con los brazos abiertos ¡Hasta pronto!

__________________________
Mons. Francisco Moreno Barrón
Obispo de Tlaxcala
Responsable de la DEMUSLI

Mtro. Gabriel de Jesús Frausto Zamora
Secretario Ejecutivo de la DEMUSLI

Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez (Parte II)

Como les comenté en la entrega anterior, me invitaron a dar una ponencia en Morelia, el pasado jueves 27 de noviembre y mi tema fue: La Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez.  Les ofrezco a continuación, la segunda de cinco entregas de esta ponencia que di en el Primer Coloquio sobre Miguel Bernal Jiménez, que se llevó a cabo en el marco del Festival de Música de Morelia.  Sigo esperando sus comentarios.

Miguel Bernal 2Estudios magistrales vs. penurias económicas: el dilema de todo músico de iglesia.

Entre los años 1928 y 1933, como todos sabemos, encontramos al joven Miguel Bernal haciendo estudios musicales en Roma, en la Pontificia Scuola Superiore di Musica Sacra donde estudió órgano, contrapunto, musicología, composición, armonía y canto gregoriano. De entre sus maestros podemos nombrar al organista Rafael Manari y a Licinio Refice quien, para los que estamos familiarizados con el repertorio sacro–litúrgico de la primera mitad del siglo XX, sabemos el estilo y la calidad compositiva de éste último por todas las misas y motetes que nos han llegado a nuestros días. La vida en Roma para Miguel Bernal no fue fácil: estuvo cuajada de penurias sobre todo en el ámbito económico y justo coincide su estancia en Roma con lo más álgido de la persecución religiosa de nuestro país. Aun así tenemos de esta época un significativo número de obras compuestas en su totalidad para fines sacros: ‘Entonces’, ‘Que te amo’, ‘Canción Guadalupana (1)’, ‘Canción Guadalupana (2)’, ‘Canción Guadalupana (3)’ y Recordare’. A reserva de haber hecho nuevas investigaciones que saquen a luz obras inéditas, éstas que acabo de mencionar están documentadas por la maestra Lorena Díaz Núñez en su Catálogo y Otras Fuentes Documentales sobre Miguel Bernal Jiménez. Más allá de tratarse de pequeñas obras nos hablan de una fe que necesita manifestarse y también de una preocupación ante la incertidumbre y la impotencia que la distancia impone. Es curioso notar que, a pesar de dedicar algunas horas de su descanso a tocar el piano en funciones de magia y de cine mudo, no tengamos una sola obra consignada a cuestiones profanas o mejor dicho no religiosas, lo que nos habla de la fuerte inclinación a la piedad que tuvo y que era constantemente alimentada, aunque sea por carta, por el Padre Villaseñor. Bueno o malo, no lo sabemos y no lo juzgamos pero sí sabemos, y lo reiteramos, que marcó fuertemente la personalidad de Miguel Bernal sobre todo en sus años de madurez personal y artística. Y un punto que no puede quedarse en el tintero es precisamente que por su precaria situación económica se viera forzado precisamente a tocar el piano en diversas funciones. Por experiencia personal pudo saber lo que es tener que buscar otras actividades diversas a las litúrgicas o de culto para poder generar los recursos necesarios para vivir ‘decorosamente’. Tal vez este lastre, que lo acompañó toda su vida, lo hizo desde entonces sensible a las necesidades de los músicos, sobre todo aquellos que se dedican al ‘culto divino’ y al servicio del ‘Altísimo’. En muchos de sus artículos insistirá sobre la necesidad de retribuir de forma justa a los organistas y directores de las Scholae, para que se les diera un estipendio digno que les permitiera dedicarse sólo a estos servicios, lo cual y hasta hoy vemos que es prácticamente si no imposible, por lo menos muy difícil sobre todo en las iglesias menores o parroquias… En 1933, Miguel Bernal Jiménez regresa a México no sin antes obtener por tres veces el Premio Pontificio por su desempeño sobresaliente entre los alumnos, además las ‘maestrías’ en Composición’, Órgano y Canto Gregoriano.

Las obras sacras de Miguel Bernal Jiménez a partir de 1933: Una vocación de ‘artista enamorado de Dios’.

A partir de 1933 la vida de Miguel Bernal comienza un crescendo sostenuto que mantuvo casi sin interrupción hasta su muerte. Podemos sugerir varias etapas en este proceso pero debido a su amplia gama de acciones en todos los ámbitos no es tan fácil establecer los límites entre una etapa y otra. Así como lo vemos dando conciertos, lo encontramos luego dando clases e impartiendo conferencias; luego organizando los primeros congresos diocesanos de música sacra y al mismo tiempo escribiendo artículos y programas de mano. Sus esfuerzos más extenuantes los vertió en la fundación de la primera revisa sacro–musical de México, del Conservatorio de las Rosas, de los Niños Cantores de Morelia y de otras obras relacionadas. Los que hemos dedicado algún tiempo a estudiar su vida y su obra siempre nos queda la sensación asombrosa y a la vez abrumadora de ver cómo es que le alcanzaba el tiempo para todo y además como completando el cuadro, seguía con sus consabidos problemas económicos. Es a partir de esta época que podemos ya contar en su repertorio abundantes obras profanas como son suites, conciertos, sinfonías, cuartetos y un largo etcétera de obras pequeñas para diferentes usos y circunstancias. Si no lo hubiera hecho así se hubiera muerto de hambre. Pero también lo vemos más prolífico en sus obras sacras que nos dejan entrever su proceso de maduración. Tenemos obras para todos los gustos y necesidades: para voz y órgano; para coro a dos o tres voces iguales y órgano; coro mixto a dos, a tres y a cuatro voces con órgano, con orquesta; obras para órgano sólo, etcétera. No ahorró esfuerzos en proveer a la Liturgia obras de excelente calidad y que cumplieran con las disposiciones del Motu Proprio de San Pío X. Y tal vez en ello descubrió su específica vocación. Con palabras bellas y no exentas de emoción interior, él lo manifiesta en su ‘Salmo’:

“Señor he nacido para cantar tus alabanzas o he vivido en tu casa como un jilguerillo.

Dejaste caer en mi alma un destello de tu hermosura y me hiciste artista para que viviese enamorado de Ti…

Por doquiera te escucho y te persigo, amada Voz de la Belleza increada, y voy en pos de Ti ‘como un eco lejano’ y torpe, dulce y obediente…

Así nos descubre el motor interno que puso en movimiento todo su ingenio y virtuosismo. Si las obras profanas son bellas y estrictamente bien trabajadas y completamente impregnadas del nacionalismo propio de su época fue, a mi juicio, por una muy fuerte experiencia y contacto con la ‘Belleza increada’. Él mismo no se concebía como no fuera en primer lugar un músico de iglesia, como solía escribir en muchos artículos. Echando una hojeada al Catálogo de obras podemos descubrir cómo se fue dando este proceso desde “he nacido para cantar tus alabanzas”, hasta “me hiciste artista para que viviese enamorado de Ti”. Podemos ver el orden cronológico del Catálogo pero agrupar en una sola lista su obra sacra y no deja de sorprender el peso fuerte que ésta tiene con respecto al resto del opus…

(Contuará…)