El Órgano (Parte II)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

 

Artículo publicado en www.clasicamexico.com, el 8 de enero de 2008.

  (Pequeños Diálogos sobre Música Sagrada)

 

“El Órgano” (Continuación…)

 

Por lo que podemos ver, el órgano fue, en sus primeros mil años, un instrumento pagano y lujosísimo, y nadie podría siquiera imaginar la grandeza y el uso sagrado que se le daría en el siguiente milenio de su historia.músicos antiguos

 Tras la invasión bárbara y la aparente desaparición del instrumento, llega a Europa, en una embajada bizantina, el primer órgano que se conoce en el continente.  El emperador Constantino Coprónimo regaló a Pipino, padre de Carlomagno, un órgano que quedó depositado en la Iglesia de Compiegne. Podríamos decir, en un lenguaje coloquial, que el órgano entró en la liturgia por la puerta de la cocina, como dice nuestro maestro de música, y no por la entrada principal.

 Poco a poco se van introduciendo en los templos órganos de reducidas dimensiones y sólo para sostener en algunas ocasiones el canto de los fieles.  Pero debido a su antiguo uso pagano, fue difícil su completa aceptación por parte de algunos clérigos.  Ellos objetaban, y con justa razón, que los fieles podrían relacionar la música del órgano con las fiestas paganas lejos de centrarse en los sagrados misterios.  Además, el canto gregoriano tiene una belleza única y parece innecesario sostenerlo con algún instrumento.

 

De pronto Sor Filotea guardó silencio por un momento.  Sor Inés la miró un poco ansiosa y expectante.

 –          ¿Pasa algo, Sor Filotea?

–          Nada, Sor Inés, sólo que ya es tarde y no hemos adelantado en este desorden.  Ya te platiqué la primera parte de la historia del órgano.  En otra ocasión te contaré su historia en sus últimos mil años, como instrumento litúrgico y más recientemente como instrumento de concierto.  Vamos al piano para probar tu voz y ponerte tus primeras lecciones de solfeo.

–          ¡Pero Sor Filotea! precisamente cuando se ponía el asunto muy interesante… Además tengo muchas preguntas que hacerte…

–          Pues vamos caminando y te las voy respondiendo.  De todas formas, en otra ocasión termino de platicarte la historia del ‘rey de los instrumentos’: el órgano.

–          ¡Bueno!, eso lo dirá usted porque es organista.

–          ¡Ja, ja, ja!, no sor Inés, eso no lo digo yo porque soy organista, sino que así se le ha considerado desde hace mucho tiempo.

 

Y tomando de la mano a la novicia, ambas monjas se dirigieron a la sala del piano, mientras continuaban su amena conversación.

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