Hildegard von Bingen (Parte II)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

Hildegard von Bingen:

“Mujer, médica, científica, pintora, música,

monja y mística del siglo XII”

Parte II

La obra de Hildegard von Bingen es tan vasta que no podremos abarcarla toda en un solo artículo.  Conformémonos, pues, con mencionar algunas de sus más grandes aportaciones en todos los campos:

–       De sus obras religiosas destacan tres (de carácter teológico), que son “Sci vias”, “Liber Vital Meritorum”  y el “Liber Divinorum Operum” que versa sobre cosmología, antropología y teodicea.

–       De las obras de carácter científico sobresalen “Liber Simplicis Mediciane” o “Physica” que trata sobre las propiedad curativas de las plantas, el origen de las enfermedades y su tratamiento.

–       Y una de sus obras más destacadas es “Lengua Ignota” que fue escrita en una lengua artificial, creada por ella misma, la primera en la historia.

Además, Hildegard no dejó de sorprender y admirar a sus contemporáneos al dedicar un tiempo bastante considerable a la predicación en iglesias y catedrales, cosa prohibida para la mujer hasta mediados del siglo pasado.  ¡Admirable!…

También es sabido que esta Monja fue una gran sabia en el campo de la medicina.  Su experiencia como Abadesa la había acercado lo suficiente a sus monjas como para poder estudiar las ciencias naturales, la anatomía y hasta la medicina psicosomática.  Ella siempre buscaba establecer relaciones entre lo producido por la naturaleza y los seres humanos, cuyo equilibrio y salud le importaban en primer término.  Sus aportaciones en este campo han llegado hasta nuestros días y una de sus obras “Causae et curae”, que podríamos traducir como “Las causas y las curaciones”, se ha publicado en algunos tratados de medicina.

Hildegard se adelanta, por así decirlo a la homeopatía, a las flores de Bach y a otras manifestaciones medicinales.  No deja de causar gracia la ingenuidad de sus hipótesis y planteamientos, a la vez que sorprende la profundidad de sus observaciones e investigaciones.  Les transcribo a continuación un párrafo tomado de algunos escritos de la monja:

“La nuez moscada tiene gran calor y un buen equilibrio en sus poderes.  Si una persona come nuez moscada se le abre el corazón, purifica su percepción y mejora su ánimo.  Toma nuez moscada, una cantidad equivalente en peso de canela y un poco de clavo de olor… Calmará así toda la amargura de tu corazón y del espíritu, se te abrirá el corazón y los sentidos embotados y se te alegrará el espíritu…”

Hidelgarda von Bingen imag 3

Y no sólo las plantas centraban su atención investigadora.  Los elementos de la naturaleza también ocuparon grandes espacios en sus escritos.  Tenemos el siguiente ejemplo:

“El diamante es cálido.  Nace de algunas montañas de la región del sur que son, por así decirlo, resinosas y como cristalinas, y por eso mismo surge cierta materia cristalina sólida y pura, como un corazón de gran fortaleza.  Y porque es fuerte y dura, antes de crecer se separa de la montaña en la que se hallaba y así cae al agua en la forma y tamaño de un crisolito…”; “Hay algunos hombres que son maliciosos por su naturaleza… pongan un diamante en su boca; su poder es tal y tanta es su fuerza, que extinguirá la malignidad y el mal que hay en ellos.  Pero también quien padece delirios o es mentiroso o bien iracundo, tenga siempre la piedra en su boca, porque gracias a su poder tales males se alejarán de él… (convendría probar este método con algunos personajes de nuestro tiempo, ¿verdad?). Y quien está afectado por la parálisis o tiene apoplejía… ponga el diamante en agua o en vino durante todo un día y después beba dicho líquido…” ¡Verdaderamente encantador!

Se sabe que Hildegard también fue pintora, aunque muchos de sus obras fueron sólo bosquejadas por ella y concluidas por alguno de sus colaboradores.  Aún así no dejan de perder originalidad.  Todas se refieren a las visiones que ella tenía que, sin perder el conocimiento y ninguna de sus facultades, las iba narrando a su secretario, al tiempo que ella hacía algunos trazos.  Son pinturas al parecer raras, pero que, para poderlas entender, hay que conocer el contexto de las mismas y leer las narraciones y explicaciones que dejó escritas con respecto a ellas, además que se necesita un conocimiento amplio de la Sagrada Escritura…  (Continuará…)

Artículo publicado en www.clasicamexico.com,  el 13 de octubre de 2008

y en el blog sorfilotea.blogspot.com

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