“El Órgano y el Repertorio Organístico” (Parte II)

Syrigma

Por Sor Beatriz Alceda, O.I.C.

“El Órgano  y el Repertorio Organístico”

Parte II


Tenemos ahora los órganos españoles.  Estos órganos en su origen fueron muy semejantes a los órganos italianos: un solo teclado,Sor Beatriz en Toledo sin pedalero o a lo más algunas teclas que se accionaban con los pies para tocar notas bajas, etcétera.  Es raro encontrar órganos españoles con dos o más teclados pero todos conservan los ‘registros cortados’.  Una de sus más peculiares características es la disposición de la ‘trompetería’ o registros de batalla.  Estos tubos los encontramos horizontalmente, casi siempre por encima del organista (y que en ocasiones puede resultar molesto por la fuerza que tienen al emitir el sonido).  La ubicación de los órganos españoles puede ser muy variada: los encontramos en el coro alto de los templos, o en la parte delantera; también los hay de ‘nido de golondrina’ o colocados a ambos lados del altar o de la nave, como un doble órgano, cada uno con su trompetería horizontal, como lo están las catedrales de Sevilla, Toledo o la de México.  Es una delicia escuchar este tipo de órganos.  Personalmente he podido escuchar a dos organistas tocando simultáneamente ‘las batallas’, que eran una especia de “duelo musical” entre los dos organistas, música muy popular en España.  Los principales compositores en España fueron Cabanillas, Antonio Cabezón, el Padre Soler, Correa de Arauxo y muchos más.

La historia del órgano en América, está estrechamente relacionada a la colonización del continente por los franceses, ingleses, portugueses y obviamente los españoles.  La existencia de órganos en el nuevo continente se ha comprobado solamente a partir de los años 1700 aunque tengo datos de que probablemente desde mediados del siglo XVII ya existían órganos de pequeñas proporciones en algunos templos.  Los órganos históricos en México delatan inmediatamente su origen español.  Todos tienen su trompetería horizontal y un solo teclado con ‘registros partidos’.  Desafortunadamente muchos de ellos están en muy malas condiciones o en un estado lamentable.  Pocos son los órganos que se han salvado de la destrucción o que se les ha podido restaurar convenientemente.  Tenemos los órganos de las Catedrales, tanto la Metropolitana como la de Puebla, el órgano de la Iglesia de Santa Prisca en Taxco, Guerrero, el órgano de la Catedral de Oaxaca o algunos órganos en Guanajuato, el órgano de Santo Domingo, en el D.F., y hasta un pequeño órgano una iglesia del pueblo de Cadereyta en el estado de Querétaro.  Pero de igual forma me he encontrado con órganos que casi podríamos rezarles un Réquiem, como por ejemplo el órgano (o lo que queda de él) de la iglesia de Regina Coeli, en el D.F.  ¡Es una pena!

Volviendo a la pregunta del principio: ¿cuál es el criterio en la selección de piezas para órgano?’ Mi respuesta sería ésta: hay que tener primeramente un amplio conocimiento del repertorio organístico y de las posibilidades y recursos de cada uno de los diferentes órganos.  Es cuestión de práctica y un poco de maña.  Llegando a cualquier templo donde haya un órgano histórico decente, en cualquier lugar de América o de Europa, el organista, al ver el instrumento, sabe qué puede y qué no puede ejecutar en él.  Por ejemplo: en ningún órgano histórico de México se puede tocar la ‘Tocata y Fuga’ en Re menor de J. S. Bach porque se requieren de dos o tres teclados y el pedalero; de igual modo en Francia o en Alemania sería imposible ejecutar los conciertos para dos órganos del Padre Antonio Soler, como se puede hacer en Toledo o en la Catedral de México.  Cuando no conocemos estos detalles nos parecería inconcebible escuchar al organista decir “eso no lo puedo tocar aquí” o a los asistentes “pero ¿por qué no toca tal o cual cosa?”

Los órganos construidos en la actualidad ofrecen muchas variedades de registros e infinitas posibilidades técnicas y tímbricas.  Esto permite que los organistas puedan ejecutar piezas de cualquier época, desde el siglo XV hasta el presente.  En México hay varios órganos tubulares “modernos” muy bien dotados: primeramente tenemos el órgano monumental de la I. N. Basílica de Guadalupe, junto con el órgano tubular pequeño que está en el coro bajo del recinto; también tenemos el órgano monumental del Auditorio Nacional y el órgano del Conservatorio Nacional de Música; es conocido el órgano de la Iglesia Luterana del Espíritu Santo, en Patriotismo y conozco además un órgano tubular de menores proporciones, muy bien diseñado y en perfectas condiciones, en la capilla de las hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción, en el sur de la capital.

organo 16

Lo ideal sería que cada iglesia (de la confesión que fuera) tuviera en su recinto un órgano tubular aunque fuera pequeño y su organista titular, como los podemos encontrar en casi toda Europa, pero al parecer eso es como un sueño dorado.  Debido a varios factores que ya he comentado en otras ocasiones con respecto a la música sacra en general, el órgano en México es un instrumento poco valorado sobre todo por aquellos que debieran ser sus primeros promotores: los padrecitos y las monjitas.   Es una lástima que los verdaderos organistas litúrgicos, conocedores y sabedores del repertorio para órgano sean como una especie en extinción.  Además es difícil para los estudiantes de órgano conseguir el lugar apropiado para sus horas de estudio porque son pocos los órganos que están accesibles para ellos y muchos se tienen que conformar con algún órgano Hammond o algo similar para estudiar debidamente.  Este tipo de órganos (mejor llamados electrófonos) imitan en cierta forma los órganos tubulares pero no dejan de tener sus defectos y sus limitaciones.

A pesar de todo, en México contamos con verdaderos maestros del órgano que a lo largo de los siglos han sabido llenar los espacios sagrados con infinitas melodías celestiales…  En otra ocasión hablaremos ampliamente de los organistas mexicanos desde el siglo XVI hasta nuestros días y del repertorio que han creado para el “Rey de los instrumentos”.

Artículo publicado en www.clasicamexico.com, en junio de 2008.

5 pensamientos en ““El Órgano y el Repertorio Organístico” (Parte II)

  1. Christian Meléndez M. dice:

    En la medida de que los órganos de tubos sigan al interior de las iglesias, será cada vez más difícil escuchar música interpretada en éstos espléndidos instrumentos.
    Nunca he entendido las razones que ha tenido la propia iglesia para terminar con la tradición de acompañar el culto o misa con éste incomparable instrumento que contribuye por sí solo a elevar el espíritu en la oración.
    Lamentablemente la gran mayoría de éstos órganos se encuentran “secuestrados” en las iglesias.
    Eso me hace pensar en que se debe hacer todo lo posible por sacar la actividad organística de las iglesias.
    Felizmente en la ctualidad es posible disponer de órganos electrónicos que imitan casi a la perfección el sonido del órgano tubular.
    Hay que organizar la música de órgano fuera de las iglesias y olvidarse de los curas que están a cargo de ésos instrumentos y que los están dejando morir.

    • sorfilotea dice:

      Muy estimado Christian:
      Aprecio mucho el comentario que hace usted con respecto al Órgano y a la música organística. En gran parte tiene usted razón al decir que el repertorio organístico eleva el espíritu en la oración y que es lamentable que en muchos casos no sea ejecutada en el culto litúrgico. Sin embargo quisiera hacer algunas observaciones en cuanto a unos puntos que creo importante destacar:
      – La Iglesia (que creo entender, usted se refiere a la católica), en ningún momento se ha dado la tarea de terminar con la tradición organística, sino que es su deber promoverla. De hecho encontramos en los documentos del magisterio, a saber: Motu Proprio de San Pío X; Musicae Sacrae de Pío XII, Sacrosanctum Concilium del Vaticano II; Musicam Sacram de Pablo VI; Quirógrafo de Juan Pablo II; e innumerables homilías de Benedicto XVI que hacen énfasis en que el órgano es el instrumento por excelencia para la Liturgia. Lo que sí es lamentable son las posturas y la mala lectura que se ha hecho a estos documentos por algunos de los párrocos. Hay que resaltar, de verdad, que no en todos los templos está desterrado el órgano y conozco muchos de ellos en que se ejecuta música verdaderamente sublime. Además, también debemos tomar en cuenta que encontramos muchos órganos, también en Iglesias, de otras confesiones cristianas, como la Iglesia Luterana o también la Iglesia Presbiterana que cuentan con muy buenos órganos monumentales y que son tocados, no solo en sus liturgias, sino también en conciertos y recitales.
      – Otro punto que me gustaría profundizar es la cuestión del ‘secuestro’ de los órganos en las iglesias. Tenemos, en muchos casos, órganos en malas condiciones, sí, pero que están en proceso de restauración, como lo pudo usted leer en el artículo. Aun así, encontramos muchos órganos en Iglesias, de las diversas confesiones cristianas, incluyendo la católica (no olvidemos que el órgano tiene más de 700 años de historia dentro de la liturgia cristiana), que, además del mantenimiento que se les da, se promueven conciertos. Es cierto, mucho depende de los curas, pero no creo, a juicio propio, que sea una cuestión de secuestro generalizado, es decir, que TODOS los curas se adueñen de los instrumentos y no permitan usos diversos a la liturgia. Encontramos, afortunadamente, también el otro lado de la moneda.
      – En cuanto que dice usted que felizmente, en la actualidad es posible disponer de órganos electrónicos que imitan casi a la perfección el sonido del órgano tubular, temo decirle que eso es como una quimera. Soy organista concertista, y por propia experiencia le puedo decir que, por mucho que estos electrófonos imiten los sonidos del órgano tubular, NO es lo mismo. Un electrófono o un teclado jamás podrá sustituir ni siquiera el sonido del órgano tubular, además de que el toque, la tensión de las teclas, la resistencia de las mismas, la salida del aire por cada tubo, el mecanismo de respuesta al toque y muchos otros factores más no pueden ser reemplazados. Tocando estos instrumentos y teniendo la experiencia de haber tocado en diferentes órganos monumentales, puedo decir con toda verdad que jamás podrán siquiera compararseles a un electrófono, que en el último de los casos funciona perfectamente para el estudio de la técnica y del repertorio, pero jamás para una verdadera ejecución. En lo personal, me es mucho más agradable y auténtico dar conciertos en un órgano tubular aunque no desdeño los electrófonos porque de hecho en uno de esos paso largas horas de estudio.
      – Por otro lado, usted sugiere que hay que organizar música de órgano fuera de las iglesias. No me parece nada descabellada la idea si tomamos en cuenta que mucho del repertorio organístico del siglo XX es para órgano concertista y no litúrgico. Es buena idea. Sin embargo, tendríamos que atenernos a varios aspectos: en muy pocos lugares, casi contados con los dedos de una mano, encontramos órganos tubulares fuera de las iglesias, como puede ser el órgano del Auditorio Nacional, el del Conservatorio o el de la Escuela Nacional de Música. Fuera de esos caso (y alguno otro muy excepcional) todos los órganos están en los templos. Hacer conciertos fuera de ellos implica tocar repertorio de finales del siglo XIX y del XX, que sería lo más adecuado y usar electrófonos en casi todos los casos. Y temo decirle que muchos de nosotros, organistas, nos negamos a usar estos instrumentos por las razones que le expuse más arriba. Por otro lado el repertorio del órgano es en un porcentaje bastante elevado, para la liturgia. En realidad, es difícil imaginar un coral para órgano para dos manuales y pedalier de Bach, tocado en concierto en la Sala ‘X’, sin que pierda cierto carácter y cierta originalidad porque fue hecho precisamente para la liturgia luterana y para ser ejecutado en el templo. Es decir, (y es una opinión muy personal), no hay mejor lugar para la ejecución del repertorio organístico que las iglesias ya que éstas ofrecen el ambiente arquitectónico y místico para llegar al sentido más profundo de cada una de las piezas hechas para este instrumento. Sacarlas de éste ámbito es quitarles gran parte de su esencia misma.
      Actualmente, se están organizando en muchos recintos, templos o iglesias, conciertos de órgano y en otros más se les están procurando restauración y mantenimiento. Independientemente de las posturas religiosas que podamos tener, es importante saber y contar con esta infomación y ayudar en cuanto esté en nuestras posibilidades, para promover la difusión del órgano, de los conciertos y apoyar a los virtuosos de estos instrumentos, que en México son varios y muy buenos.

      Si necesita más información sobre el órgano y los organistas lo invito a visitar la página web http://www.orgmex.org Este sitio es de la Asociación de Organistas de México y allí podrá encontrar artículos, historias, galerías de fotos, datos interesantes, información sobre organistas y fechas de conciertos que podrán serle de utilidad además de la información que usted ha podido encontrar en este blog.

      Agradezco su visita y sus comentarios.

  2. PABLO dice:

    Hola, me ha parecido muy interesante su artículo sobre los órganos. Soy profesor de piano y tengo la suerte de que en mi ciudad (Murcia-España) se está construyendo un órgano. El caso es que no tienen a nadie disponible y puede ser que me introduzca en este mundo que siempre me ha llamado la atención. Por supuesto tomaré clases, pero antes de empezar me gustaría que me recomendara alguna lectura acerca de los criterios seguidos a la hora de elegir los distintos registros. Se trata de un órgano de corte español (con trompetería de batalla) y con dos teclados y pedalero. Por otro lado, ¿dónde podría encontrar orientaciones para ir conociendo el repertorio liturgico para este tipo de órgano?
    Muchísimas gracias de antemano.

    • sorfilotea dice:

      Hay un par de libros que yo recomendaría al abordar la técnica y el repertorio organístico: El primero: Organ Technique, de George H. Richte y George Stauffer. El otro también se llama Early Organ Technique pero desafortunadamente, como tengo una versión ya bastante usada, carece de pastas y de las primeras páginas y me es prácticamente imposible decirle el autor. Aun así, el libro que le menciono primero es un buen recurso para abordar piezas del repertorio para órgano, con la técnica apropiada, aunque siempre sería bueno contar con una asesoría personalizada. Eso en cuanto a la técnica organísitica. Ahora bien, referente al repertorio litúrgico tenemos cantidades verdaderamente asombrosas de piezas organísticas para su uso en las celebraciones tanto de la iglesia católica como de otras iglesias cristianas. Las distancias nos complican algo las cosas porque yo le estoy escribiendo desde México y dado que usted está en España se me dificulta poder pasarle repertorio mientras éste no se encuentre digitalizado (que ya es una buena tarea la que tendríamos)… Pero puedo sugerirle algo: Sé que en España todavía está Don José Enrique Ayarra, gran organista español, reconocido en todo el mundo y que hace pocas semanas estuvo en México. Puede ponerse en contacto con él en el link del Hospital de los Venerables en Sevilla de donde es organista titular para poder acceder a algunas de sus partituras. Otra opción: también puede visitar la siguiente página del maestro Federico del Sordo: http://sites.google.com/site/delsordofederico/ El maestro Federico del Sordo es un gran organista italiano que dedica gran parte de su tiempo a la Cátedra organística y a la difusión del repertorio litúrgico. De hecho en la página que le comento podrá encontrar algunas partiruras que el maestro publica para su uso litúrgico. He tomado algunas clases con él y me parece que es un excelente pedagogo, dispuesto siempre a dar un servicio a la Liturgia. Espero puedan serle de utilidad así como los diferentes espacios de dicha página web.

      Tengo, además una última recomendación: The Organ as a Mirror of its time, editado por Kerala J. Snyder. También The Organ Works of Bach de Harvey Grace. Estos dos últimos, si no los consigue en la web, puedo ver la posibilidad de mandarlos por mail.
      Espero haya sido de utilidad toda esta información. Es un gusto enorme saber que en Murcia estén construyendo un órgano tubular. En realidad España tiene tradición de buenos órganos tubulares sobre todo de los siglos XVII al XIX. Personalmente estuve viviendo en un monasterio de Plasencia, Cáceres donde teníamos un órgano tubular de pequeñas proporciones pero que era una delicia tocar. Dios quiera que esta buena tradición siga por mucho tiempo y que los órganos, cada vez más difíciles de conservar, sean valorados en todas sus dimensiones, tanto históricas y culturales, como litúrgicas y espirituales.
      Le saludo muy cordialmente.
      Sor Beatriz Alceda, O.I.C.

  3. PABLO dice:

    Muchísmas gracias por la atención mostrada y por toda la información. Procuraré hacerme con estos libros cuanto antes y despejar así alguna que otra idea.
    A trabajar!

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