“El canto en la Iglesia” (Parte I)

“Cantate Dómino”

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.


“El canto en la Iglesia”

Parte I



DSC01846– Sor Teodora, ¿has visto a Sor Filotea?

– No, Sor Eustaquia, hace rato que no la veo por aquí.  ¿Por qué no la buscas en el  coro?

– Tienes razón; si no anda en la biblioteca, seguro anda en el órgano…

– ¡Espera!, ¡mira!, ¡allá viene!

– ¡Sor Filotea!, hace rato que te estoy buscando

– ¿Tan importante soy?, je, je, ¿en qué puedo ayudarte?

– ¡Graciosa!… tienes visita

– ¿Hoy?… y ¿quién es?

– Son tus amigos Eleuterio y Sigfrido

– ¡Qué bien!, ¿le has avisado ya a nuestra Madre?

– Sí. Dijo que vayas pronto.  Ya tienen rato esperando.

– ¡¡¡Voy que vuelo!!!, ¡Dios te lo pague!… – y comenzó a bajar corriendo las escaleras.

– ¡Sor Filotea!, ¡espera!, están en la sala de arriba

– ¡Graaaciaaas!, ¡Dios te lo pague mil veces más! – y subió de nuevo corriendo.

– ¡De verdad que estás chiflada Sor Filotea!

Ya en la sala de visitas:

– ¡Hola!

– ¡Hola Filoteíta!, ¿cómo estás?

– Pues… aquí dicen que estoy bien chiflada…

– ¡Qué bien!, y ¿aparte de eso?

– Bien, muchachos, muy bien… siéntense.

La conversación giró en torno a varios temas hasta que comenzaron a charlar sobre la música sacra:

– Pero, a ver Sor Filotea, ¿qué pasa con el canto en la Iglesia?

– ¡Puf!, ¡si supieras Eleuterio…! ¡la situación está crítica!

– ¿Tanto así? – exclamó Sigfrido.

– ¡Sí!…

– Explícate

– ¿Me dejan tomar el agua desde el pozo?

Santa Cecilia 01– Desde luego.  Es un tema que siempre quisimos platicar contigo y por una u otra cosa no se había presentado la ocasión.

– Miren, desde tiempos muy antiguos, ya en los primeros siglos del cristianismo, se acostumbraba elevar himnos y cánticos a Dios, sobretodo en sus asambleas dominicales.

– Pero, ¿por qué cantaban?

– Porque con el canto se manifiestan sentimientos y emociones que las palabras no son capaces de comunicar.  Para el creyente es también algo así como un símbolo del canto interior del corazón que une lo humano con lo divino.

– Y supongo que con el paso de los siglos se llegó al canto gregoriano – intervino Sigfrido.

– En realidad, el canto gregoriano tuvo sus orígenes en la música de las sinagogas hebreas.  Se basa en un sistema modal y fusiona en sí los diversos ritos y formas del canto eclesiástico de varias regiones europeas.

– Y ¿por qué ya no se canta el canto gregoriano?

– Pues todavía a veces se canta Eleuterio.  Pero te estás adelantando.  Ten calma y te lo platico todo.

– Tengo entendido que no había instrumentos en las antiguas celebraciones.  ¿Tenía eso algún significado? – éste fue Sigfrido.

– Más que significado, lo que querían era evitar toda referencia a usos y cultos paganos y los instrumentos eran de uso pagano.  Además la voz humana siempre se ha considerado como el instrumento más digno y apropiado para alabar a Dios.

– ¡Bueno!, te has detenido ya bastante en la Edad Media… ¿podrías avanzar unos ocho siglos en tu relato?

– Pero ¡sí que eres desesperado Eleuterio…!  Está bien: vino la polifonía, el renacimiento, el barroco, el clasicismo, el romanticismo, el Motu Proprio, el Concilio Vaticano II y colorín colorado…

– ¡No tanto así!, ¡te comiste lo más interesante!

– ¡Ja, ja!… Pues básicamente así sucedió…  (Continuará…)

Blog  publicado en sorfilotea.blogspot.com, el 19 de enero de 2009.

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