“Komitas Vardapet”: a 140 años de su nacimiento…(Parte I)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

“Komitas Vardapet”

Parte I

Algo que siempre me ha llamado la atención es y ha sido el nacionalismo, un fenómeno que comenzó a darse a finales del siglo XIX y principios del XX.  Verdaderamente es de alabar el esfuerzo que hicieron innumerables músicos y ‘artistas’ en general por retornar a las fuentes del folklor nacional de cada país y hacer vida, con nuevas aportaciones, las piezas artísticas que caracterizaron a cada pueblo.  Pero, en contraste con este gran florecimiento de gente dedicada al rescate de las raíces propias, tenemos pocos, muy pocos nacionalistas que volvieron la mirada a la música sacra, profundizaron en sus raíces, su folklor y promovieron su rescate.  Tal es el caso, en México, del gran músico, organista, compositor y musicólogo Miguel Bernal Jiménez (1910-1956) o del personaje del que hablaremos en esta ocasión: Komitas Vardapet.

Komitas 5

Su nombre de pila fue Soghomon Soghomonyan y nació el 26 de septiembre de 1869, por lo que próximamente celebraremos el 140° aniversario de su nacimiento.  Su pueblo natal fue Ketaia, en Anatolia, Turquía.  Su padre fue zapatero y su madre tejedora.  Se dice que ambos tenían una hermosa voz y brillantes aptitudes musicales que obviamente heredaron y transmitieron a sus hijos.  De hecho la vida parroquial en torno a la cual giraban todas las actividades del pueblo estaba en gran parte vitalizada por la música.  Muchos de entre los familiares pertenecían al coro de la Iglesia.  Aun así, la niñez de Soghomon estuvo marcada por fuertes sufrimientos.  Hacia 1880 muere Gevorg, su padre y su madre había ya muerto al año de su nacimiento.  En su biografía encontramos testimonios de algunos compañeros de escuela y lo describen como un niño flaco, pálido, vestido muy pobremente, siempre con hambre y medianamente aplicado.  Todos los testimonios concuerdan en sus grandes aptitudes musicales y en lo “armonioso de su voz”.

El año 1881 fue decisivo en su vida:  el sacerdote, párroco del pueblo fue ordenado obispo y trasladado a la gran ciudad de Echmiadzin.  Antes de partir le pidieron llevarse con él, para su educación y formación a alguno de los veinte niños huérfanos que le presentaron y fue elegido nada menos que Soghomon, que a la sazón tenía 12 años.  Acostumbrado a superar las dificultades no tuvo ningún problema en adaptarse a su nueva forma de vida y a fuerza de voluntad aprendió rápidamente el armenio, lengua oficial en Echmiadzin.  Nuevamente su voz y sus cualidades musicales atrajeron las miradas de los que lo rodeaban.  Sus mismos compañeros gustaban mucho de escucharlo cantar y con frecuencia le pedían que lo hiciera para ellos.  Al paso de los años, en 1890 se le dieron las primeras órdenes y en 1893 fue ordenado sacerdote.  Fue aquí donde cambió su nombre por el de Komitas, al que se le añade ‘Vardapet’ que significa ‘Padre o Paternidad’ (Padre Komitas).

Komitas 3Dadas sus habilidades dejó Echmiadzin para ir a Tiflis a estudiar música y más tarde lo encontramos en San Petersburgo estudiando en el conservatorio.  Aquí se fue impregnando del estilo europeo de composición y tuvo sus primeros contactos con los centros musicales más famosos de aquella época, Berlín y París.  Gracias al apoyo de sus superiores pudo viajar y hacer todo tipo de estudios musicales: armonía, composición, órgano, polifonía, etc., bajo la dirección de grandes maestros.  Hacia 1895 Komitas comienza sus estudios superiores en el conservatorio de Richard Schmidt donde se especializó en composición, órgano, dirección y canto, al mismo tiempo que cursaba materias como historia, filosofía y estética.  Y es en este punto de la vida de Komitas Vardapet en el que  quiero que centremos un poco nuestra tención.  Conforme iban avanzando los estudios, Komitas fue mostrando cada vez más un mayor interés en la música folklórica armenia, sus raíces, sus formas y su diferencia profunda con la música persa, la árabe o la turca.  De hecho una de sus tesis la dedicó a la música kurda, demostrando así su gran conocimiento en el campo de la música del oriente medio.  Como sacerdote se interesó ampliamente en el estudio de la música sacra y más tarde dedicó una gran parte de su tiempo a la investigación, rescate y difusión de la misma.

En 1899 Komitas regresó a Echmiadzin y comenzó una gran actividad musical en esa ciudad.  Empezó a dar clases de música en el seminario de la ciudad, organizó una orquesta bien dotada y un coro de buen nivel de ejecución… en fin toda una renovación musical que obviamente llamó poderosamente la atención de sus contemporáneos, sobre todo de la jerarquía eclesiástica.  Rápidamente Komitas retomó sus investigaciones, ahora más profundas, de las antiguas tonadas y melodías armenias, persas, turcas y kurdas.  Asombra grandemente hasta dónde llegó en todo este trabajo monumental que poco a poco y con grandes esfuerzos iba publicando.  Bajo su dirección se estrenaron obras que él mismo rescataba o componía bajo estas influencias…  (Continuará…)

Artículo publicado en www.clasicamexico.com, el 5 de agosto de 2009.

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