“Cantata 140 de J. S. Bach: “Wachet auf! Ruft uns die stimme”… (Parte I)”

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

 

Cantata 140 de J. S. Bach: “Wachet auf! Ruft uns die stimme” (¡Despierten!, la voz nos llama)

Parte I

Una de las formas que, a mi parecer es de las más bellas y expresivas de la música sacra, es la “Cantata”.  La Cantata  es una serie de arias y corales alternados con recitativos, que normalmente versan sobre temas espirituales.  Esta forma musical tuvo su época de oro en el período barroco y su más preclaro exponente es sin duda Johann Sebastian Bach (1685 – 1750).  Sabemos que Bach compuso una cantidad enorme de Cantatas para los oficios dominicales de la liturgia luterana.  Podemos calcular más de 250 Cantatas aunque desafortunadamente muchas están extraviadas y no me extrañaría que alguna se encontrara en la biblioteca particular de algún rico que ignora su valor artístico.  De todas formas, en esta ocasión quiero que centremos nuestra atención en una de estas Cantatas de Bach, la No. 140: “Wachet auf! Ruft uns die stimme”, es decir, ¡Despierten!, la voz nos llama.  Esta Cantata fue compuesta para el Domingo 27°, después de la fiesta de la Trinidad, y el texto es de Philip Nikolai basado en pasajes de la Sagrada Escritura (Evangelio de San Mateo, Cantar de los Cantares, etc.).  No pretendo hacer una exégesis sobre la Cantata pero sí  vamos a tomar una a una las partes de ella para poner la traducción y hacer algunos comentarios que pueden ayudarnos a comprender y escuchar con mayor interés esta obra de Bach.  Así que comenzamos.

Tenemos primeramente un Coral, que es el que le da el nombre a la Cantata: “Wachet auf! Ruft uns die stimme”, que, como acabamos de decir, significa: “¡Despierten!, la voz nos llama”.  En este primer Coral Bach propone el tema que va a utilizar de diversas formas en toda la Cantata.  Lo propone con todo el coro y la orquesta; el tema Principal lo van cantando las Sopranos a modo de cantus firmus, como si fuera un eco lejano y Bach se divierte haciendo piruetas con las voces entre brincos, saltos, fugas y demás recursos propios de la época.  La traducción más aproximada del texto alemán es la siguiente:

¡Despierten!, ¡nos llama la voz!

El guardián nos llama desde la torre.

¡Despierta, Jerusalén!

A media noche suena la hora y nos llama con fuerte voz:

“¿Dónde están, Vírgenes prudentes?

¡Despierten!, ¡el Esposo viene!

¡Levántense!, ¡tomen las lámparas!, ¡Aleluya!

¡Apréstense para la Boda!

Ustedes deben entrar con Él”.

Como podemos apreciar, este texto, adaptado por Philip Nikolai está tomado de la Biblia, Mt. 25, 1-13 donde se narra la “parábola” de las vírgenes prudentes.  Las Parábolas en la Biblia son relatos breves que toman como punto de partida hechos de la vida cotidiana, describe figuradamente un suceso para transmitir una enseñanza moral y suscitan una respuesta en los oyentes.  La enseñanza de esta parábola es la de que hay que estar siempre en vela, prevenidos porque no se sabe el día ni la hora en que Dios nos va a llamar a su presencia.

La segunda parte es un Recitativo, “Er Kommt”, “¡Ya viene!” y lo canta la soprano.  Esto es muy significativo porque el texto nos remite a otro pasaje bíblico tomado del Cantar de los Cantares, donde se nos narra la alegría de la novia al saber que está próximo el esposo.  Recordemos que para la Iglesia Luterana lo más importante en sus celebraciones litúrgicas era precisamente la proclamación de la Palabra de Dios alternada con este tipo de composiciones de forma que todos pudieran participar de una u otra forma.  He aquí la traducción:

“¡Ya viene!, ¡Ya viene!, ¡el Esposo viene!

Hijas de Sión, salgan a su encuentro, pues viene del cielo hacia ustedes”.

“El Esposo viene como ligero cervatillo que salta en las colinas

y las guía al Banquete Nupcial.

¡Despiértense!, ¡apréstense a recibirlo! Miren que viene ya”.

Bach nos transmite la alegría del encuentro divino en un Recitativo muy bello y sentido.  Son claras las melodías que nos remiten al salto del cervatillo cuando corre entre los montes.

Tenemos enseguida un Aria que podríamos considerar como el encuentro del alma con Jesucristo.  Llama mucho la atención esta dotación de Soprano y Bajo, poco usado en Bach y que cantan algo así como un diálogo entre novios pero que nos sugiere cómo debe ser el deseo y la relación del hombre con su Dios.  El texto es el siguiente:

Soprano:  ¿Cuándo vendrás, Salvador mío?

Bajo:        Ya vengo, vida mía

Soprano:  ¿cuándo vendrás, mi Salvador?

Te espero con ardiente amor.

Bajo:        Ya vengo vida mía.

Soprano:  Te espero con mi lámpara encendida.

Bajo:        Ya vengo, vida mía.  Estoy a la puerta.

Soprano:  (¡Él está a la puerta¡)

Bajo:        La estancia está pronta para el Banquete Celestial

Soprano:  (¡Ah!, ¡el Banquete Celestial!)

Ven Jesús.

Bajo:        Ya vengo, alma querida.  Ya estoy a la puerta.

La estancia está pronta para el Banquete Celestial.

No debe extrañarnos este lenguaje que en algunas partes raya lo “meloso”.  En realidad J. S. Bach sólo está haciendo eco del sentir religioso y espiritual que marcó la liturgia luterana desde casi los inicios de la Reforma en el siglo XVI… (Continuará…)

Artículo publicado en www.clasicamexico.com, en junio de 2008.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s