“Arvo Pärt” (Parte I)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

“Arvo Pärt”

Parte I

Hace algunos meses uno de los muchachos del programa “Referencia” (Opus 94.5 F.M.), me regaló un disco compacto con música de Arvo Pärt.  Era el Te Deum, la Misa Berlinesa, el Magníficat y otras piezas sacras.  Tengo que reconocer que desconocía a este compositor estonio, nacido en pleno siglo XX y que ha dedicado parte de su vida madura a componer obras del repertorio sacro.  Escuché con mucha atención el compacto y fue para mí todo un descubrimiento.  A partir de entonces quise saber algo más sobre Arvo Pärt, su vida y su obra y dediqué algo de mi tiempo a documentarme y escuchar detenidamente su música tanto sacra como profana.  Ha sido toda una aventura y hoy quiero compartir con ustedes algunos aspectos que me han llamado la atención.

Arvo Pärt nació el 11 de septiembre de 1935 en Estonia.  Al parecer ya desde los siete años estudiaba música en Rakvera, población en que residía con su familia.  Hacia los catorce o quince años ya había comenzado a componer.  Más tarde, después de haber estudiado con Harri Otsa y Veljo Tormis, ingresó al Conservatorio de Tallin para estudiar con Heino Eller y de donde se graduó en 1963.

Sus primeras obras fueron de estilo neo-clásico, influidas sobre todo por Shostakovich, Prokofiev y Bela Bartók.  Más adelante experimentó con la dodecafonía y el serialismo que había estudiado clandestinamente.  Sus obras más significativas de este periodo son sin duda: “Perpetuum Mobile” y la “Primera Sinfonía Polifónica”.

Tuvo un gusto muy particular por la música de Johann Sebastian Bach.  De hecho tomó como tema el apellido del gran maestro del barroco, B – A – C – H, es decir Si – La – Do – Si, para combinarlo con otros tipos de materiales algo extraños y algunos dicen que hasta cierto punto salvajes.  Como resultado tenemos las obras “Pro et Contra”, que es un concierto para violonchelo, y la Segunda Sinfonía, ambas de 1966.  El clímax compositivo de esta época fue sin duda la creación del “Credo”, en 1968.  Esto le granjeó la enemistad del régimen soviético porque Pärt no seguía las políticas del gobierno que regulaban la música y las artes en general.  Al parecer por este motivo Arvo Pärt cayó en una especie de depresión musical y su creatividad compositiva se vio seriamente afectada.

Buscando aquí y allá me encontré con una frase de  Paul Hillier que, hablando al respecto, dice más o menos lo siguiente:

“Arvo Pärt…había alcanzado una posición de completa desesperación, en la que la composición de música parecía ser el más vano de los gestos; perdió la fe en la música y la voluntad para componer una sola nota”.

A mi parecer, y en sintonía con la fuente de donde proviene esta cita, es una opinión muy exagerada de la situación del compositor pero nos da una luz sobre lo que pudo haberle pasado en aquellos años.  El silencio que rodeó a Pärt es aparente.  En 1971 compone la Tercera Sinfonía y a partir de 1976 su actividad compositiva retorna con mucha fuerza.  Y aquí es donde quiero que nos fijemos en un aspecto muy importante y determinante en la vida de Arvo Pärt.  Es durante esta crisis y este aparente silencio que Pärt se dedicó a estudiar intensamente el canto llano, canto gregoriano y la polifonía renacentista.  También se interesó por la religión y de hecho se unió a la Iglesia Ortodoxa Rusa.  Esto, sin duda, fue lo que marcó la siguiente línea compositiva de Arvo Pärt, una línea impregnada de espiritualidad y religiosidad intensas y totalmente diferentes a la época anterior.  En este marco, él mismo describe su música con el término “tintinnabuli” que podemos traducir como “sonido parecido a las campanas”.  Es un poco difícil de explicar este método que el compositor utiliza pero todo gira en torno a una técnica tonal, con armonías muy simples, con notas bordones y con tempos que no cambian.  Pero lo más importante es la influencia muy clara del canto gregoriano y la polifonía renacentista… (Continuará…)

Artículo publicado en www.clasicamexico.com, en mayo de 2008

y en el blog sorfilotea.blogspot.com

Un pensamiento en ““Arvo Pärt” (Parte I)

  1. Laura dice:

    El Maestro Guido Elponti que ejecutó una de sus piezas en el “Festival Internacional de Órgano en Morelia” en el Auditorio Nacional, en el 2008, tomó clases con él. Yo estuve en el concierto y puedo asegurar que es una de las mejores o la mejor interpretación de “Annum per annum” que yo haya escuchado.
    Creo que él por haber tomado clases con el Maestro Pärt podría ser el indicado para impartir algún curso sobre su música.
    Saludos
    Laura

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