“Arvo Pärt” (Parte II)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda, O.I.C.

Arvo Pärt

Parte II

Citaré algunos ejemplos de la obra de Arvo Pärt que en lo particular me llamaron mucho la atención y que sin duda nos llevarán a escuchar con mayor interés su obra:

–       El Kyrie de la Misa Berlinesa comienza al estilo de los Kyrie’s gregorianos entonado por una de las voces y seguido por el resto del coro en un juego de sonidos que se asemeja a las misas polifónicas del renacimiento.  Como la mayoría de la música sacra de Arvo Pärt, el Kyrie es sobrio y no se escapa de tener ciertas reminiscencias serialistas y hasta dodecafónicas.

–       El Aleluya de esta misma misa es de lo más exquisito que tiene la obra.  Un par de aleluyas al principio y en su parte intermedia, en polifonía neo-clásica, combinados con la antífona “Emitte Spíritum tuum…” (Envía tu Espíritu Señor) y el “Veni Sancte Spíritus…” (Ven Espíritu Santo) muy al estilo del canto llano: melodías muy bien hechas que parecen ‘sencillas e ingenuas’ pero que obviamente nos remiten al “Aleluya” de la solemnidad de Pentecostés que se celebra en la Iglesia Universal a los cincuenta días de la Pascua y que podemos encontrar en el ‘liber usualis’.

–       En el Magníficat encontramos bien clara la alusión al estilo de la polifonía del renacimiento, su alternancia de voces y sus colores tímbricos.  Pero algo que me llamó mucho la atención es la forma en que está dispuesta la pieza: no tiene ni una sola pausa entre versículo y versículo (que era como se estilaba componer en aquella época renacentista), sino que está compuesta como si estuviéramos leyendo la oración directamente de la Biblia, con sus respiraciones y sus signos de puntuación, es decir, un todo de principio a fin.

–       Algo diferente sucede con el Te Deum, que es un himno para las grandes solemnidades y fiestas y que se canta al final en acción de gracias.  Comienza con una nota baja que se sostiene por largo tiempo y sirve de bordón a las voces que entonan las palabras “Te Deum Laudamus” (a ti, oh Dios, te alabamos).  Aquí encontramos una muy buena combinación de coro y orquesta.  Las diferentes voces se van alternando y ensamblando al estilo del renacimiento y, como buen músico, Pärt le asigna un papel muy específico a los instrumentos para darle variedad y hasta cierto punto solemnidad.  También combina los diferentes estilos y modos gregorianos así como los tonos y modos occidentales mayores y menores.  Algo inusitado en una obra sacra: la inclusión del piano en una obra para la liturgia es algo sin duda novedoso y que si nos atenemos a los cánones eclesiásticos podría estar rayando lo “no recomendado” por la Iglesia.  Sin embargo Arvo Pärt hace una muy correcta utilización de este instrumento y no obstruye el fin último de la música sacra: “la gloria de Dios y la edificación y santificación de los fieles”.

Podría seguir alargándome en muchos más ejemplos de la música sacra de Arvo Pärt pero creo que estos son suficientes como para tener una idea de su estilo y su forma de componer.  Algo que es digno de mención es que justamente con la música sacra es con lo que Arvo Pärt se ha hecho popular y no precisamente en el recinto eclesiástico.  De cualquier forma su música es un magnífico ejemplo de lo que se puede componer e interpretar en una celebración litúrgica tanto de oriente como de occidente.  Aunque son piezas de difícil ejecución, que requieren una gran cantidad de músicos y tiempo suficiente para estudiarlas convenientemen-te, es muy confortante saber que se cuenta con este repertorio de música sacra que se ajusta a la belleza, el arte y la dignidad que requieren el culto divino.

Es indudable que Arvo Pärt posee un espíritu que se ha atrevido a tocar, con su música, las fibras más íntimas de la sensibilidad humana y ha logrado unir lo humano con lo Divino haciendo que las plegarias adquieran su verdadero tono de trascendencia y de eternidad.

Termino con una frase de Arvo Pärt en la que él describe su música con estas palabras:

“… mi música es similar a la luz blanca: sólo cuando pasa a través de un prisma se divide y aparecen todos los colores.  Este prisma es el espíritu de cada oyente”.

Artículo publicado en http://www.clasicamexico.com y en http://www.sorfilotea.blogspot.com en mayo de 2008

Un pensamiento en ““Arvo Pärt” (Parte II)

  1. Hace muy poco tiempo accedí a la obra musical de Pärt. Es tan profunda como una meditación. Me gustaría saber más acerca de sus fundamentos en el canto llano, el gregoriano o la polifonía medieval.

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