Música Sacra para la Semana Santa

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

“Música Sacra para la Semana Santa”

Cuando llega la época navideña nos sucede que entramos a cualquier establecimiento y escuchamos música que va de acuerdo a la temporada decembrina.  Los villancicos, el arbolito, los nacimientos, los regalos, todo nos pone en ambiente.  Es muy común que los conciertos que se programan por esas fechas vayan también de acuerdo a las fiestas que celebra la cristiandad.  Encontramos en la cartelera o en la programación radiofónica los conciertos y oratorios que fueron compuestos para este fin.  Cuántas veces no hemos escuchado el famoso Mesías de G. F. Händel, sobre todo las partes donde se hace alusión a la venida y nacimiento de Jesucristo.  Hay conciertos para órgano expresamente hechos para estas ocasiones… Pero ¿y en semana santa?; cuando llegan estos días que para algunos de nosotros son tan especiales, ¿cuál sería el repertorio que va de acuerdo a lo que estamos viviendo?  A continuación les ofrezco algunas sugerencias musicales del repertorio de semana santa que nos pueden poner a tono con estas celebraciones.

Durante mucho tiempo se nos ha acostumbrado a escuchar en estos días de Semana Santa la Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach.  De entre las obras sacras del gran maestro del barroco, este oratorio junto con la misa en Si menor me parece que son de las obras más hermosas y expresivas que nos reflejan la gran espiritualidad y la profunda convicción religiosa de Bach.  Pero tenemos muchas más obras que son más que apropiadas para escuchar en estos días.  Lamentablemente se les ha dado poca importancia y es difícil encontrarlas programadas en las salas de conciertos y aún en las estaciones- radiofónicas.  También es difícil encontrar grabaciones hechas ex profeso .  De todas formas detengámonos un poco en algunas de estas obras y disfrutémoslas cuando tengamos oportunidad de escucharlas.

Tenemos como primera opción algunas piezas del Canto Eclesiástico Medieval (o Canto Gregoriano).  Hay piezas específicas para cada día de la Semana Santa.  Por ejemplo, para el domingo de ramos la antífona “Pueri hebraeorum portantes” (“Los niños hebreos llevaban…”), que hace referencia a la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén y fuera aclamado por la multitud como Rey.  Para el jueves santo tenemos el Himno “Ubi cáritas” (“Donde hay amor…”) o la antífona “Mandatum novum” (“Un mandamiento nuevo”).  Estas piezas nos hacen una clara referencia a la última Cena del Señor y en la que entregó el más grande mandamiento de todos los tiempos y para todos los hombres:  “… que se amen los unos a los otros como Yo los he amado a ustedes”.  Son melodías sencillas, casi ‘ingenuas’ (parafraseando a S.S. Pio XII), pero llenas de una elocuencia sin igual.  Podríamos escucharlas (el texto está en latín) y casi adivinar su significado.

Para el viernes santo tenemos muchas más propuestas:  “Tristis est” (Mi alma está triste”), “Una hora non potuistis” (Una hora no pudisteis velar”), “Tráditor autem dedit eis signum” (“El traidor les dio esta señal”), “Christus factus est” (“Cristo fue obediente”), “Crux fidelis” (Oh Cruz fiel…”) y otras más que sería interminable enunciar.  Estas piezas las podemos encontrar con mucha seguridad entre las que grabaron los Monjes de Santo Domingo de Silos o en algún otro disco compacto de Canto Gregoriano.  En realidad todas estas deberían de ser el repertorio de cualquier iglesia durante sus oficios litúrgicos pero es bien sabido que lamentablemente esta música está casi del todo desterrada de dichas celebraciones… ¡Qué épocas las nuestras!  Pero prosigamos con nuestra siguiente propuesta.

Nuestra segunda propuesta es algo del repertorio del naciente Barroco Mexicano.  El gran flautista y director mexicano, Horacio Franco, hizo hace algunos años la grabación de unos discos compactos con música de varios compositores novo-hispanos.  De entre ellos están Hernando Franco (s. XVI), con su obra “Arbor decora et fulgida” y Francisco López Capillas (s. XVII) con sus obras “In horrore” y “Lamentatio Ieremiae” aunque esta última no está grabada en disco.  Verdaderamente son unas joyas de la polifonía de la época virreinal y que están basados en textos de la Sagrada Escritura.  Se refieren sobre todo a la contingencia de la vida y la fragilidad de la naturaleza humana ante la muerte.  Sería muy largo si me extendiera en poner los textos completos por lo que mejor me limito a mencionarlas con la esperanza de que en alguna ocasión puedan escucharlas.

Como tercera propuesta tenemos, además de la ya mencionada Pasión según San Mateo de Johann Sebastian Bach, la otra Pasión que él escribió: la Pasión según San Juan.  Es un oratorio de menores proporciones pero igualmente bello y con episodios que solamente podemos encontrar en este Evangelio.  Algo verdaderamente divino.  Particularmente me gustan los corales, sobre todo aquellos que provienen de las antiguas melodías y que el compositor trabaja de manera magistral.  También podríamos anotar aquí el Mesías de Händel precisamente porque el oratorio habla de la persona de Cristo en todo su contexto: Anuncio, Nacimiento, Pasión, Muerte,  Resurrección y Glorificación.  Por tanto es una obra que es apropiada escuchar en cualquier época del año.

Tenemos una cuarta propuesta:  Una serie de obras del repertorio Organístico, compuestas por el monje benedictino Dom Paul Benoit, que vivió a lo largo del siglo pasado.  Son piezas de gran valor sobre todo para los que nos dedicamos a la ejecución del órgano.  Muchas de ellas ya las podemos encontrar en compactos aunque he de decir que es un poco complicado conseguirlas.  Podemos nombrar algunas como la Elevación sobre el “Ubi cáritas”, o la Elevación sobre el “Bone Pastor de la secuencia del Lauda Sión”.  Aunque son piezas de ejecución medianamente fácil, tanto el organista como el que escucha se sienten invadidos por una sensación de sublimidad y nos pone en contacto con la verdadera esencia del mensaje cristiano: el amor.

Una propuesta más, que no podemos dejar en el tintero: La Pasión según San Juan del compositor estonio Arvo Pärt.  La primera vez que escuché esta obra me pareció un poco simple y hasta cierto punto sosa, pero un buen día le dediqué un rato en escucharla y paladearla e instantáneamente tuve que cambiar de opinión.  Recordemos que Arvo Pärt tenía bastantes conocimientos sobre el Canto Eclesiástico Medieval y es muy común encontrar reminiscencias de las antiguas melodías en casi toda su obra sacra.  Y creo que esto fue lo que más me atrajo de su música: su excelente manejo de las melodías gregorianas mezcladas sabiamente con armonías dodecafónicas y serialistas: ¡todo un arte que hay que saberlo hacer acertadamente!

Podría enumerar otras obras que nos vienen bien escuchar estos días, pero dada la brevedad del Triduo Pascual (en realidad sólo son tres días dedicados a la Pasión y Muerte de Cristo), nos quedamos con éstas que creo son algunas de las más significativas.  Es obvio que me quedan muchas obras en el tintero como por ejemplo el ‘Stabat Máter’ (Estaba la Madre), en su gran infinidad de versiones que se han hecho a lo largo de los siglos.  Éste es un himno precioso dedicado a la Madre de Jesús que permenece al pie de la cruz  y que nos expresa el dolor sentido y profundo por la muerte de su Hijo, que también es el Hijo de Dios.

Ya partir del domingo llamado de la Resurrección, el color musical de las obras cambia porque se celebra la fiesta más grande de la Cristiandad (más grande todavía que la Navidad aunque no parezca así), y como tal se proclama con grandes exultaciones y aclamaciones aleluyáticas y este tipo de repertorio merece que lo abordemos en otra ocasión con todo lujo de detalle…

Artículo publicado en su primera edición en www.clasicamexico.com, el 8 de abril de 2009 y en http://www.lamusicasacra.wordpress.com el 5 de abril de 2010.

3 pensamientos en “Música Sacra para la Semana Santa

  1. Carlos Armando Numpaque Rodríguez dice:

    Cuánto esfuerzo, para superar vallas de quienes en el momento asumen la responsabilidad de promulgar el Bello Arte de la Música; porque no conocen ni dejan conocer el legado de la auténtica música; su interés de envidia-codicia-egoísmo, atrofia el tan anhelado trabajo, torpedeando el verdadero deleite natural y espiritual propio de los seres humanos-Obra cumbre en la natura. Lograr hacer música personal y coherente-mente, cuánto aporte para la ocupación del tiempo libre. Ser amable, trabajando de verdad y dejar trabajar; reconocer lo invaluable auténtico de la música a través de la historia. Encontramos vellos instrumentos de incalculable valor para dar mantenimiento-restauración-afinación- sincronizar mecanismos, suscitando su funcionamiento y ejecución- interpretación a viva voz; explorando cada vez las particularidades instrumentales verídicas. Esa magna obra, tal:El órgano de tubos. el armonio. el acordeón y demás instrumentos desde la antigüedad (cuerdas, vientos, percusiones)
    armonizándolos con la incomparable voz humana en cualesquiera edad. un aporte de reflexión en familia; Docente de música, Carlos Armando Numpaque Rodríguez. marzo 18 de 2013.

  2. Carlos Armando Numpaque Rodríguez dice:

    Cuando cantamos interpretando música con los instrumentos a viva voz, damos al mundo una enseñanza de alegría-amor-paz; el sonido y el silencio musical conjuga cada momento de reflexión personal ante Sí y el mundo; a través de su “voluntad creadora”. vellos instrumentos reclaman, trabajo de intérpretes armonizándolos con el más preciado insrtrumento musical, la voz humana. Trabajemos para reconocer los valores espirituales-naturales del hacer música, actividad propia de los seres humanos.
    Cuerdas-vientos-percusiones en función de la voz humana, purifican la ocupación del tiempo en cualquier época, deleitando la existencia humana. Conocer el universo de la música, profundizando los Principios y Leyes del comportamiento de los sonidos y silencios de la Obra de la Creación ante la Obra cumbre de la existencia los seres humanosnos, permite identificar un universo insondable como regalo de todos los tiempos. Hagamos música cada época del año y apreciemos la vida en la Obra de la Creación.
    Carlos Armando Numpaque Rodríguez.
    Domingo de Ramos; año 2014.

  3. Mauricio Tamayo P. dice:

    DIspenseme, me podrian informar del correo del señor Carlos A. Numpaque. Gracias

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