La Liturgia exige Música propia

Aquí les transcribo la primera parte de un artículo que escribió el Mtro. Rogelio Vázquez, actual director del Instituto Superior de Música Sacra de Morelia (ISMUSAM), y que nos da algunas pautas para la selección de los cantos en nuestras celebraciones litúrgicas.

La Liturgia exige música propia

La música como parte de la liturgia ha tomado un lugar de relevancia desde los primeros años de la Iglesia. Fue herramienta fundamental en la conversión de las personas y en la consolidación del mensaje evangélico. De ahí que los primeros doctores como lo fueran San Ambrosio y San Gregorio Magno, la usaran como un vehículo idóneo para alcanzar estos sublimes fines.

En varias partes de la Sagrada Escritura y algunos santos padres de la Iglesia nos hacen referencia a la importancia del canto litúrgico. Dice el apóstol a sus fieles, los cuales esperan la venida del Señor “canten todos juntos con salmos, himnos y cantos espirituales Col.3, 16”. “El canto es una señal de gozo del corazón” Hech.2, 46”. “El cantar es propio del enamorado” o también la frase tan famosa de “quien bien canta ora dos veces” San Agustín.

Por tanto téngase en gran estima el uso del canto dentro de las celebraciones litúrgicas principalmente la Eucaristía según la forma de expresarse en cada pueblo y las posibilidades de la asamblea. Es menester retomar la importancia que tiene la música sacra dentro de la liturgia eucarística hoy en día y recobrarle su dignidad.

Desde hace muchos años en diversos documentos de la Iglesia  se ha manifestado esta inquietud sobre la música sacra dentro de la liturgia; por desfortuna diversas causas han hecho que la música sacra haya tomado otras vertientes, algunas de ellas alejadas totalmente de las cualidades propias e intrínsecas que debe tener la música propiamente para uso dentro litúrgica específicamente, de la Eucarística.

Más recientemente Pablo VI, Juan Pablo II y el actual, Benedicto XVI nos han recordado en varias ocasiones la valiosa función y la gran importancia de la música y del canto para una participación más activa e intensa en las celebraciones litúrgicas, y han destacado la necesidad de «purificar el culto de impropiedades de estilo, de formas de expresión descuidadas, de músicas y textos desaliñados, y poco acordes con la grandeza del acto que se celebra» (Quirógrafo de Juan Pablo II), para asegurar dignidad y bondad de formas a la música litúrgica.

Desde esta perspectiva, a la luz del magisterio de San Pío X y de sus demás predecesores, y teniendo en cuenta en particular los pronunciamientos del Concilio Vaticano II, del cual estamos por celebrar los 50 años de su promulgación, deseamos recordar de nuevo algunos principios fundamentales para este importante sector de la vida de la Iglesia, con la intención de hacer que la música litúrgica responda cada vez más a su función específica.

De acuerdo con las enseñanzas de San Pío X y del Concilio Vaticano II, es preciso ante todo subrayar que la música destinada a los ritos sagrados debe tener como punto de referencia la santidad: de hecho, «la música sagrada será tanto más santa cuanto más estrechamente esté vinculada a la acción litúrgica. Precisamente por eso, «no todo lo que está fuera del templo (profanum) es apto indistintamente para franquear sus umbrales», «si la música —instrumental o vocal—, no posee al mismo tiempo el sentido de la oración, de la dignidad y de la belleza, se impide a sí misma la entrada en la esfera de lo sagrado y de lo religioso»»(Motu Proprio de San Pío X)

 Por otra parte, hoy la misma categoría de «música sagrada» ha ampliado hasta tal punto su significado, que incluye repertorios que no pueden entrar en la celebración sin violar el espíritu y las normas de la liturgia misma.

Por tanto hay que distinguir aquellos cantos, que aún perteneciendo al repertorio de la música sacra ya sea por su forma, estructura o letra,  distan mucho de ser considerados para ser ejecutados dentro de las celebraciones litúrgicas, como son:

  1. La música evangelizadora o de mensaje evangélico: Cuya letra busca transmitir una enseñanza evangélica o un texto de algún pasaje de la Biblia, pero que no tiene cabida dentro de las celebraciones litúrgicas, principalmente la Eucaristía y que por falta de formación se utilizan constantemente como cantos de comunión.  Ejemplo: Pescador de hombres, Id y enseñad (Sois la semilla), etc.
  2. La música de alabanza: Como su nombre lo dice busca alabar a Dios pero no tiene una función litúrgica específica dentro de las celebraciones de los Sacramentos. Muy utilizados en lugar de los cantos del Propio de la Misa.  Ejemplo:  Alabaré, alabaré; No hay Dios tan grande como Tú; etc.
  3. La música de animación: Buena para encuentros de toda índole (catequéticos, jóvenes, etc.), pero no para ser utilizados indistintamente dentro de la Sagrada Eucaristía, aún siendo el caso de las llamadas Misa para Niños.  Ejemplo:  Padre Abraham tenía muchos hijos;  Alzad las manos; etc.
  4. La música de reflexión: Apta para retiros, o momentos de oración pero no para se utilizados como cantos interleccionales (en lugar del salmo) o en la comunión.  Ejemplo:  Nada te turbe, nada te espante;  Tú me sondeas y me conoces; etc.
  5. La música de Adoración: Como su nombre lo dice son cantos compuestos para el momento de la Adoración con el Santísimo Sacramento y, salvo muy pocos casos, no pueden ser utilizados en lugar de los cantos de comunión.  Ejemplo:  Te adoraré;  Entraré, entraré en tu presencia; etc.
  6. La música sacra popular:  Compuesta para muchos actos de Piedad Popular sólo encuentran su verdadero sentido en estos actos que realiza con profunda fe y devoción el pueblo de Dios, pero que no son propios, en su inmensa mayoría para tomar un lugar dentro de los rituales de las celebraciones litúrgicas.  Ejemplo:  Bendito, bendito;  La Guadalupana; Oh María; etc.
  7. La música sacra de concierto: Aunque de muy bella manufactura este tipo de música tampoco encuentra su lugar cuando se utiliza como una parte del rito o llenando un momento celebrativo, principalmente de la Eucaristía, cuando de origen no fue pensada para esta función por su compositor.  Ejemplo: Misa en Si menor de J. S. Bach; Requiem de G. Verdi; etc.

Si a esto le añadimos que muchos de estos cantos sacros le ponemos ritmos modernos que nos recuerdan a ritmos bailables como salsa, cumbias, rock, pop, norteño, etc., con el fin de hacerlos más atractivos al público en general, obviamente como dice el Motu Proprio de San Pio X y lo reafirma el Quirógrafo del Beato Juan Pablo II “se impide a sí mismos  la entrada en la esfera de lo sagrado y de lo religioso”.

Por tanto  debemos considerar que solo aquellas composiciones que tuvieron como principio inspirador la de formar una parte específica en una celebración litúrgica, son los que podemos llamar como música propiamente Litúrgica y que se pueden clasificar de la siguiente manera:

–          Las que fueron creadas para ser utilizadas en el Oficio Divino (Liturgia de las Horas).

–           Y aquellas que tuvieron como origen inspirador la celebración de un Sacramento o sacramental en específico, como es la Eucaristía.

(Continuará)

Un pensamiento en “La Liturgia exige Música propia

  1. Gilberto Ley dice:

    Encuentro todo esto muy cierto, sin embargo detecto que la crisis de la musica liturgica se debe por lo menos a varios factores a mencionar:

    1.-El fenomeno de los coros juveniles es un fruto del concilio. El problema surgió al no preveer la iglesia subsidios y sobre todo medios economicos para fomentar la formación de los cantores liturgicos.

    2.- Existe un contraste garrafal entre la musica liturgica ejecutada en la zona del bajío y centro de la república mexicana y las demás zonas.

    3.- La formación musical debe de empesar desde los seminaristas. Por lo menos en la diocesis de veracruz de donde yo provengo, no se incluye formalmente en la formación sacerdotal la música liturgica y muchos de nuestros presbiteros tienen una noción deficiente en lo que se refiere a música en general y a música liturgica en particular.

    4.- La música litúrgica debe de estar acompañada de una planificación pastoral hecha por expertos en teologia pastoral y no por improvisados aun siendo clerigos lo cual poco se vé porque la pastoral se le ve no como una ciencia teologica con rigor cientifico sino como un agregado a la dogmatica, liturgia-sacramentos, moral, espiritualidad, derecho canonico y demás disciplinas teologicas.

    5.- Hace falta recursos económicos destinados a la promoción de nuevos alumnos (en especial jovenes) para que estudien en alguna de las escuelas de musica sacra del pais. No sé si se promuevan becas en estos institutos y si los obispos estén dispuestos a invertir economicamente en esta realidad de manera que el laico que quiera dedicar seriamente su misión a la musica liturgica, sea apoyado con la finalidad de que despues de concluidos los estudios sea incorporado en la pastoral de musica liturgica y como maestro en el seminario, además de debido servicio en su comunidad parroquial de origen. Muchos laicos quieren estudiar pero o estudia o subsiste en medio de las dificultades de nuestra situación económica.

    6.-Se ha perdido entre el común de los coros (por falta de formación debido a situaciones algunas expuestas anteriormente) la identidad histórica del cantor en la Iglesia. Es una vergüenza que en algunos ritos orientales haya ritual de institución de cantores, que San Gregorio haya hecho un ritual de institución de cantores y que en la actualidad por diversos motivos el cantor que tiene en la iglesia una tradición, basandonos en el canon 15 y 24 del concilio de Laodicea (344-360), de aproximadamente 1800 años no tenga ritual de institución. Debería de haber como en el caso del ministro extraordinario de la eucaristía y el acolito y lector instituido, la institución de cantores (con un proceso estricto de formación tecnica, biblica, espiritual, teológica, etc) y de esa forma los cantores instituidos sería los actores pastorales (en coordinación con el sacerdote del lugar) y responsable de la formación de la pastoral del canto litúrgico parroquial en coordinación con el departamento de música liturgica de la correspondiente diocesis.

    7.- Si actualmente a nivel de liturgia pareciera que se vive la sensaxción entre el pueblo de Dios de que aquella ya llegó a su tope y no puede dar más al hombre moderno, se debe al olvido de que la liturgia (sin tocar su escencia) debe de ser expresada en nuevos lenguajes propios del tiempo, el aggiornamiento de Juan XXIII, la inculturación del evangelio en sus formas de expresión (incluye la liturgia y la música). Así sucedió cuando se introdujo el organo en la liturgia lo cual en su tiempo fué un escandalo, también así sucedió con la introducción de la polifonia primitiva en el repertorio gregoriano lo cual para algunos fue causa de rasgarse las vestiduras como se hace hoy en algunos medios dentro de la musica liturgica tradicional (promovida en los institutos de musica sacra) olvidamos que en la liturgia la asamblea es una factor determinante (¿como poner canto gregoriano en una capilla en la sierra?). Muchas veces nos olvidamos de la dimensión pastoral y nos quedamos en la cuestión dogmatica o en los usos heredados de la tradición eclesial europea y de siglos pasado (lo que no quiere decir que no la aprecie, todo lo contrario) Mientras que platiemos una pastoral liturgica de conservación sin expresar lo inmutable de ella en un nuevo lenguaje el canto liturgico en la mayoria de los miembros de la asamblea liturgica no será un signo de encuentro con Jesucristo para ser discipulos y misioneros (visto a la luz del documento de aparecida) y mucho menos se llevará a cabo la glorificación de Dios y la edificación-santificación de los fieles).

    Aprecio mucho la tradición musical de la Iglesia que he recibido por mi contacto con los monjes benedictinos. Aprecio no solo la tradición musical catolica occidental, también la tradición mozarabe, ambrosiana y la sublime tradición oriental (mas antigua que la nuestra), pero también desde la realidad pastoral y sin romper a rajatabla con la tradición musical eclesial soy consciente de que los cantores del siglo presente debemos, tomando lo inmutable (contenidos de fe) y la mas autentica tradición teologico-musical crear nuevos lenguajes cercanos a nuestras asambleas. Sacando del baul cosas nuevas y antiguas y en una simbiosis sin llegar a sincretismos, configurar una nueva forma de expresión del lenguaje liturgico-músical.

    Espero sus comentarios.

    Atte. Gilberto Ley Peña. (Laico)
    Estudiante del tercer año de Teología (sexto semestre)
    Coordinador del Coro Ven y sigueme.
    Parroquia la divina providencia.
    Diocesis de Veracrúz.

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