Karl Richter (Parte III – Conclusión)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

Con información de: Tobias Richter, Klaus Peter Richter y Klaus Lindemann, publicada en 2010.

 “Karl Richter” (Parte III)

Plauen, 1926 – Munich, 1981

Karl Richter 6

Desde el inicio, los festivales de Bach en Munich, organizados por Richter atrajeron muy pronto grandes audiencias no sólo de la misma ciudad sino del mundo entero.  Muchos de sus conciertos agotaban sus localidades aun antes de que fueran anunciadas.  Muchos de estos conciertos presentaban a Richter tocando solo.  Aun así, podía aparecer como un virtuoso organista o clavecinista por la mañana y dirigir un oratorio por la tarde.  Hubo quienes lo llamaban el ‘Horowitz del órgano’.  Además, también invitó a grandes artistas para tocar junto con él: Friedrich Gulda, Jean–Pierre  Rampal, Maurice André, Pierre Fournier y Enrico Mainardi.  Nikolaus Harnoncourt y su Orquesta de Viena y grandes cantantes como Dietrich Fischer–Dieskau también fueron invitados a Munich los últimos seis años de la vida de Richter.

Richter hizo incontables viajes a Estados Unidos, Canadá, la ex URSS, Japón y América Latina.  En todas las capitales y festivales de Europa, sus conciertos fueron considerados como algo verdaderamente especial, único e irrepetible, aun cuando su trabajo ya había sido documentado por más de cien grabaciones.  Rara vez hubo un ‘Kantor’ tan exitoso que se arriesgara tanto, ganándose de esta forma una muy alta reputación en todas partes.

Sin embargo, Richter siempre sospechó que no podría llegar a viejo.  Solía decir: “Solamente tengo un poco de tiempo”, cuando, ya cansado, se le preguntaba sobre su vida, una vida que había consumido todas sus fuerzas.  Era como una vela que ardía por ambos lados.  En 1971, Richter sufrió un ataque al corazón, justo diez años antes de su muerte prematura.  A partir de entonces su vida cambió dramáticamente.  Su casa en el Lago Zurich se convirtió en un lugar de refugio donde él esperaba poder recobrar sus fuerzas.  De hecho, allí solía retirarse completamente durante algunos días cuando los conciertos le dejaban algún tiempo libre.

Karl Richter 1Hacia mediados de los setentas, comenzó a tener serios problemas en la vista y la rápida pérdida de la visión lo llevó a una especie de sensación de pánico y de un terrible malhumor.  En el pasado, Richter había practicado todos los días en el órgano de la pequeña iglesia de Wetzwill.  Ahora, él tenía un órgano instalado en su propia casa, por lo que poco a poco se fue retirando de la vida pública.  Día y noche estudiaba nuevas partituras para el día en que no pudiera ver más.  Siempre fue desconfiado en creer lo que podría ayudarle una cirugía en los ojos.  Aun así, la operación de sus ojos fue un éxito.  La amenaza de ceguera parecía terminada pero Richter quedó marcado por la muerte.  La repentina muerte de su amigo Rudolf Kempe lo dejó profundamente abatido.  Se dice que hasta tuvo problemas de alcoholismo por su fuerte depresión.  El 15 de febrero de 1981 murió Karl Richter a la edad de 54 años de un ataque al corazón.  Su legado perdura hasta hoy en sus múltiples grabaciones y en el Coro Bach de Munich.  Cuando este gran director, organista y clavecinista murió, se dijo por entonces que el mundo de la música había perdido una de sus más grandes personalidades.

Un pensamiento en “Karl Richter (Parte III – Conclusión)

  1. Bosco Ramirez R. dice:

    Siempre fué mi músico favorito, tengo muchas grabaciones de Richter en acetato y cd, nunca me cansaré de escucharlas, gracias por su blog y saludos desde Costa Rica…

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