Agnus Dei

En esta ocasión haremos un breve recorrido a lo largo de la historia del Agnus Dei y que vale la pena conocer o recordar.

El ‘Agnus Dei’ es la última de las partes del Ordinario de la misa. El texto completo es Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis/ dona nobis pacem. Estas palabras latinas significan literalmente Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, apiádate de nosotros/ danos la paz y son cantadas o recitadas antes de la comunión en el rito de la misa católica. El texto del Agnus Dei procede del pasaje del Evangelio de San Juan 1, 29 donde se narra la escena en la que Juan el Bautista exclama, al ver a Jesús en la orilla del Jordán esperando para ser bautizado: “He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. En los primeros siglos, la relación entre el sacrificio de un cordero y su comparación con el sacrificio de Cristo era frecuente en las liturgias orientales. La historia del Agnus Dei se remonta al siglo VII y ha sufrido varias modificaciones antes de que quedara establecida su estructura actual. Al parecer el Papa Sergio I, de origen griego (687-701) quiso que el rito de la fracción del Pan fuera acompañado con algún canto por parte del pueblo y por el clero conjuntamente. Aun así, hacia finales del siglo VIII el Agnus Dei era cantado solamente por la Schola (es decir el coro) y a lo sumo se le permitía al pueblo cantar las respuestas de cada una de las partes. En realidad a esta forma de cantar o recitar alguna plegaria se le llama litánica, es decir en forma de letanías. Este canto, como acabamos de decir, acompañaba el rito de la Fracción del Pan. En los primeros siglos del cristianismo, el Pan consagrado era una especie de hogaza grande, sin levadura que, para su distribución, se fraccionaba en pedazos pequeños según el número aproximado de fieles que lo fueran a consumir. Como la Fracción del Pan tenía una duración muy variada, durante ésta se cantaba el Agnus Déi las veces que fuera necesaria hasta haber concluido el rito. Cuando hacia el siglo X se empezaron a usar las partículas u hostias pequeñas, el canto que acompañaba la partición del Pan para la comunión perdió el sentido de acompañar este rito por lo que en algunos lugares se adaptó para acompañar el rito de la paz y la comunión. Hacia el XI, se limitó a tres el número de invocaciones y debido a las continuas alteraciones de la paz que sufrió ese siglo se cambió la respuesta de la tercera invocación que decía “miserere nobis” por las palabras “dona nobis pacem” (danos la paz). En las misas de difuntos el cambio fue más notorio: se sustituyó las tres veces el “miserere nobis” por el “dona eis réquiem”, añadiendo la tercera vez la palabra “sempiternam”. Actualmente (y afortunadamente) todo se ha simplificado y unificado y ha vuelto a tomar su lugar, acompañando el rito de la Fracción del Pan. En resumen la estructura queda así:

  • Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: miserere nobis
  • Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: miserere nobis
  • Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: dona nobis pacem.

Hay que destacar que como a partir del siglo X el Agnus Dei comenzó a acompañar el rito de la paz y la Comunión se convirtió por así decirlo en un canto de homenaje y adoración al Santísimo Sacramento por lo que el canto y/o antífona de la comunión pasó a segundo plano. Es así como nos llega en la composición de algunas Misas polifónicas aunque, por lo que hemos dicho, comprendemos que no es correcto cantarlo durante la distribución de la comunión. En la actualidad se ha recuperado su estilo litánico y su sentido de acompañar la fracción del Pan, incluso se le ha dado cierto carácter penitencial para acercarse con corazón puro a la mesa del Señor.

Exceptuando el Credo, el Agnus Dei fue la última de las aclamaciones incorporadas al común de la misa. Con esto podemos deducir que las melodías gregorianas que se conservan actualmente son en su mayoría entre los siglos XI y XVI. Al quedar establecidas el número de aclamaciones, las melodías fueron adquiriendo diferentes y muy variadas formas de ejecución. Con el correr de los siglos los músicos fueron haciendo uso de su imaginación y adaptaron el Agnus Dei a muy variadas formas y estilos de composición. Así podemos encontrar Agnus Dei desde el Renacimiento, el Barroco, el Clasicismo… etc., hasta las formas más actuales, y en muchos casos conservan su forma verso-respuesta. En algunos casos podemos encontrar el Agnus Dei en dos o más partes lo cual no justifica que se interpreten de forma aislada o separada. Por ejemplo: el Agnus Déi de la Misa en Si menor de J. S. Bach lo tenemos en dos partes: la primera es un aria que canta la Contralto. Es hermosa la imagen que supongo pretende Bach presentarnos y hacernos sentir: una especie de toma de conciencia de la miseria humana y que a pesar de reconocernos limitados e imperfectos podemos confiar en Alguien que es superior a todas nuestras deficiencias. Esto se refleja mucho en el modo menor que maneja Bach, en la tesitura de la voz y en la cantidad de los instrumentos, casi se lo lleva todo el bajo continuo con algunas cuerdas. Sucede todo lo contrario con la segunda parte: el “dona nobis pacem” lo trabaja Bach en modo mayor, con todo el coro, con toda la orquesta, como queriendo hacer una gran fiesta porque Dios da la Paz a sus hijos y lo correcto es escuchar ambas partes como un todo en la que cada parte se complementa.

Por otro lado también tenemos composiciones cuya interpretación dentro de la liturgia no está permitida. Esto lo podemos apreciar en el Agnus Dei del Réquiem de G. Verdi. Aquí tenemos un clarísimo ejemplo de lo que no está permitido hacer en una misa y menos en un Réquiem porque se aproxima más a una representación teatral que a una celebración litúrgica. Es de esas piezas que nos gusta pero que no tienen nada de sacro, ni de litúrgico, ni de religioso, ni de piadoso, ni de nada… Pero como expresión artística está muy bien.

Tenemos infinidad de «Agnus Dei» compuestos en muy variadas formas. Algunos se permiten en la liturgia, otros podemos apreciarlos desde perspectiva musical. Por ahora nos basta con saber qué es el Agnus Dei, su uso litúrgico y su evolución a lo largo de la historia de la música sacra.

Los espero en la siguiente aventura sacro-musical…

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