Concierto de Órgano en Santa Prisca

No suelo hacer esto pero…, les comparto el video que me hicieron en el Concierto de Órgano que ofrecí en la iglesia de Santa Prisca, en Taxco, Guerrero, hace un par de años.  Agradezco mucho a Verónica Ana Velázquez Paz la toma y edición del mismo.  Espero lo disfruten como lo disfruté yo.

Fue mi último concierto.  Después de él, he dedicado más tiempo a la docencia y a la dirección de coros.

“Señor, he nacido para cantar tus alabanzas

o he vivido en tu casa como un jilguerillo.

Dejaste caer en mi alma un destello de tu hermosura

y me hiciste artista para que viviese enamorado de Ti…

Por doquiera te escucho y te persigo amada Voz de la Belleza increada.

Y voy en pos de Ti como un eco lejano y torpe, dulce y obediente.

En mi pecho arde un secreto anhelo, Señor,

que mi canto sea agradable a Ti y también a los hombres…”

(Miguel Bernal Jiménez, 1910 – 1956)

Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez (Parte II)

Como les comenté en la entrega anterior, me invitaron a dar una ponencia en Morelia, el pasado jueves 27 de noviembre y mi tema fue: La Obra Sacra de Miguel Bernal Jiménez.  Les ofrezco a continuación, la segunda de cinco entregas de esta ponencia que di en el Primer Coloquio sobre Miguel Bernal Jiménez, que se llevó a cabo en el marco del Festival de Música de Morelia.  Sigo esperando sus comentarios.

Miguel Bernal 2Estudios magistrales vs. penurias económicas: el dilema de todo músico de iglesia.

Entre los años 1928 y 1933, como todos sabemos, encontramos al joven Miguel Bernal haciendo estudios musicales en Roma, en la Pontificia Scuola Superiore di Musica Sacra donde estudió órgano, contrapunto, musicología, composición, armonía y canto gregoriano. De entre sus maestros podemos nombrar al organista Rafael Manari y a Licinio Refice quien, para los que estamos familiarizados con el repertorio sacro–litúrgico de la primera mitad del siglo XX, sabemos el estilo y la calidad compositiva de éste último por todas las misas y motetes que nos han llegado a nuestros días. La vida en Roma para Miguel Bernal no fue fácil: estuvo cuajada de penurias sobre todo en el ámbito económico y justo coincide su estancia en Roma con lo más álgido de la persecución religiosa de nuestro país. Aun así tenemos de esta época un significativo número de obras compuestas en su totalidad para fines sacros: ‘Entonces’, ‘Que te amo’, ‘Canción Guadalupana (1)’, ‘Canción Guadalupana (2)’, ‘Canción Guadalupana (3)’ y Recordare’. A reserva de haber hecho nuevas investigaciones que saquen a luz obras inéditas, éstas que acabo de mencionar están documentadas por la maestra Lorena Díaz Núñez en su Catálogo y Otras Fuentes Documentales sobre Miguel Bernal Jiménez. Más allá de tratarse de pequeñas obras nos hablan de una fe que necesita manifestarse y también de una preocupación ante la incertidumbre y la impotencia que la distancia impone. Es curioso notar que, a pesar de dedicar algunas horas de su descanso a tocar el piano en funciones de magia y de cine mudo, no tengamos una sola obra consignada a cuestiones profanas o mejor dicho no religiosas, lo que nos habla de la fuerte inclinación a la piedad que tuvo y que era constantemente alimentada, aunque sea por carta, por el Padre Villaseñor. Bueno o malo, no lo sabemos y no lo juzgamos pero sí sabemos, y lo reiteramos, que marcó fuertemente la personalidad de Miguel Bernal sobre todo en sus años de madurez personal y artística. Y un punto que no puede quedarse en el tintero es precisamente que por su precaria situación económica se viera forzado precisamente a tocar el piano en diversas funciones. Por experiencia personal pudo saber lo que es tener que buscar otras actividades diversas a las litúrgicas o de culto para poder generar los recursos necesarios para vivir ‘decorosamente’. Tal vez este lastre, que lo acompañó toda su vida, lo hizo desde entonces sensible a las necesidades de los músicos, sobre todo aquellos que se dedican al ‘culto divino’ y al servicio del ‘Altísimo’. En muchos de sus artículos insistirá sobre la necesidad de retribuir de forma justa a los organistas y directores de las Scholae, para que se les diera un estipendio digno que les permitiera dedicarse sólo a estos servicios, lo cual y hasta hoy vemos que es prácticamente si no imposible, por lo menos muy difícil sobre todo en las iglesias menores o parroquias… En 1933, Miguel Bernal Jiménez regresa a México no sin antes obtener por tres veces el Premio Pontificio por su desempeño sobresaliente entre los alumnos, además las ‘maestrías’ en Composición’, Órgano y Canto Gregoriano.

Las obras sacras de Miguel Bernal Jiménez a partir de 1933: Una vocación de ‘artista enamorado de Dios’.

A partir de 1933 la vida de Miguel Bernal comienza un crescendo sostenuto que mantuvo casi sin interrupción hasta su muerte. Podemos sugerir varias etapas en este proceso pero debido a su amplia gama de acciones en todos los ámbitos no es tan fácil establecer los límites entre una etapa y otra. Así como lo vemos dando conciertos, lo encontramos luego dando clases e impartiendo conferencias; luego organizando los primeros congresos diocesanos de música sacra y al mismo tiempo escribiendo artículos y programas de mano. Sus esfuerzos más extenuantes los vertió en la fundación de la primera revisa sacro–musical de México, del Conservatorio de las Rosas, de los Niños Cantores de Morelia y de otras obras relacionadas. Los que hemos dedicado algún tiempo a estudiar su vida y su obra siempre nos queda la sensación asombrosa y a la vez abrumadora de ver cómo es que le alcanzaba el tiempo para todo y además como completando el cuadro, seguía con sus consabidos problemas económicos. Es a partir de esta época que podemos ya contar en su repertorio abundantes obras profanas como son suites, conciertos, sinfonías, cuartetos y un largo etcétera de obras pequeñas para diferentes usos y circunstancias. Si no lo hubiera hecho así se hubiera muerto de hambre. Pero también lo vemos más prolífico en sus obras sacras que nos dejan entrever su proceso de maduración. Tenemos obras para todos los gustos y necesidades: para voz y órgano; para coro a dos o tres voces iguales y órgano; coro mixto a dos, a tres y a cuatro voces con órgano, con orquesta; obras para órgano sólo, etcétera. No ahorró esfuerzos en proveer a la Liturgia obras de excelente calidad y que cumplieran con las disposiciones del Motu Proprio de San Pío X. Y tal vez en ello descubrió su específica vocación. Con palabras bellas y no exentas de emoción interior, él lo manifiesta en su ‘Salmo’:

“Señor he nacido para cantar tus alabanzas o he vivido en tu casa como un jilguerillo.

Dejaste caer en mi alma un destello de tu hermosura y me hiciste artista para que viviese enamorado de Ti…

Por doquiera te escucho y te persigo, amada Voz de la Belleza increada, y voy en pos de Ti ‘como un eco lejano’ y torpe, dulce y obediente…

Así nos descubre el motor interno que puso en movimiento todo su ingenio y virtuosismo. Si las obras profanas son bellas y estrictamente bien trabajadas y completamente impregnadas del nacionalismo propio de su época fue, a mi juicio, por una muy fuerte experiencia y contacto con la ‘Belleza increada’. Él mismo no se concebía como no fuera en primer lugar un músico de iglesia, como solía escribir en muchos artículos. Echando una hojeada al Catálogo de obras podemos descubrir cómo se fue dando este proceso desde “he nacido para cantar tus alabanzas”, hasta “me hiciste artista para que viviese enamorado de Ti”. Podemos ver el orden cronológico del Catálogo pero agrupar en una sola lista su obra sacra y no deja de sorprender el peso fuerte que ésta tiene con respecto al resto del opus…

(Contuará…)

Concierto Navideño

Les comparto algunas fotos del pasado Concierto Navideño que ofrecí con el Coro de Pueri Cantores del Santo Niño Jesús ‘de las Suertes’, el pasado 5 de enero de 2014. También les dejo las notas del Programa de mano que elaboré.  Espero les agrade.

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Concierto Navideño

 Luces de colores, musgo, cacahuates, villancicos, piñatas, ponche, nacimientos, pastorelas, arrullos, cañas, velas, colaciones, Nochebuenas, procesiones, escarchas, panderetas, caramelos…

 Cuando escuchamos hablar del Niño Dios invariablemente se nos viene a la mente todo aquello que rodea una época muy especial que tenemos año con año: la Navidad.  Sin embargo, la adoración y veneración al Niño Dios es mucho más antigua de lo que podemos imaginar.  Tenemos datos, ya desde el siglo XIII, que nos narran cómo San Francisco, ingeniosamente hace una representación del nacimiento del Redentor, en lo que sería el primer nacimiento de la historia.  Su objetivo: adorar al Niño Dios, nacido en Belén.  Comenzó así a desarrollarse una gran devoción que tuvo diversas connotaciones en cada época, en cada sociedad y en cada contexto religioso, cultural y hasta político.  Así, hacia el siglo XVII encontramos muy arraigada esta tradición sobre todo en los monasterios femeninos, donde las monjas vertían todo su afecto y su piedad en venerar y cuidar  los Niños Dios que cada una en particular tenía.  En algunos monasterios se hizo costumbre que al momento de hacer su profesión solemne, la monja llevaba con un Niño Dios que ella vestía y cuidaba durante toda su vida religiosa.  Y precisamente en los monasterios del Virreinato se desarrollaron tradiciones fuertemente vinculadas con la devoción al Niño Dios.  Un ejemplo de ello lo encontramos en el Monasterio Autónomo del Dulce Nombre de María y San Bernardo, mejor conocido como ‘El Convento de San Bernardo’.  Desde tiempos inmemoriales los Niños Dios han formado parte de su patrimonio y en torno a su veneración se arraigan tradiciones que van desde la pequeña oración, triduo o novena hasta los arrullos, los cantos y las procesiones.  Los Niños Dios actualmente constituyen una parte importante en la piedad de nuestra vida monacal.

 Y como parte de las tradiciones del monasterio se tienen también tanto los Cantos que preceden a la Navidad, ya sea en el Adviento o en las Posadas, como los Villancicos y Arrullos que se cantan durante la misma.  En la biblioteca musical del monasterio se conservan partituras que en algunos casos superan el siglo de cantarse año con año para celebrar el nacimiento de Cristo.  Y todavía más.   Hay partituras que se guardan desde la época virreinal y que nos hablan de tradiciones y costumbres que todavía siguen vivas entre las hermanas y que el tiempo, con sus más variadas situaciones (Independencia, Exclaustración, Revolución, persecuciones, etc.), no ha podido borrar.

Es así como del repertorio navideño hemos hecho una muy breve selección de piezas, tanto para coro como del repertorio organístico, que nos hacen entrar de lleno en el espíritu navideño y nos dan una pequeña muestra de las tradiciones que laten con fuerza en el monasterio.  Son piezas de todas las épocas pero que significativamente forman un ropaje multicolor que año con año adorna la cuna del Niño Dios.

Sor Beatriz Alceda, O.I.C.

PROGRAMA

  1. Introit: Veni Emmanuel – Pietro A. Yon*
  2. Ven Niño divino – Trinidad Vázquez, S.S.I
  3. Cantemos, cantemos – Ricardo López, S.S.I./Trinidad Vázquez, S.S.I.
  4. Aria Pastorella – Valentin Rathgeber *
  5. Dormidito – T. A. Brambila, F.Sp.S.
  6. Mensaje de ángeles
  7. Joseph est bien Marié – Jean–Francois Dandrieu *
  8. Por el valle de rosas – Miguel Bernal Jiménez
  9. Duérmete ya mi Niño Dios – José Veloz
  10. Adagio del Concierto Grosso, Op. 6 No. 8 en Sol menor – Arcangelo Corelli *
  11. ¡Aleluya, aleluya!
  12. Duerme, no llores – José Guadalupe Treviño, M.Sp.S.
  13. Ofertorio (tema con variaciones) de la Sonata para Navidad – Miguel Bernal Jiménez *
  14. Duérmete Lucero – T. A. Brambila, F.Sp.S.

*Image Piezas para Órgano solo

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Sopranos

Aarón Castro Flores

Karina González Meza

Ieshua Antonio León Martínez

Karol Michael Miranda González

Jesús Sherlin Olivares Martínez

Karen Guadalupe Olivares Martínez

Fredy Rodríguez Rodríguez

Mariana Torres Huerta

Jennyfer Medrano Becerril

Jatziri Medrano Becerril

Mesosopranos

Daniela Castro Flores (Solista)

Margareth Eréndira Becerril Aguirre

Yaír Eduardo De la Cruz Ríos

Carlos Daniel Olivares López

Litzi Danae Ríos Palomeque

Arturo Rivera Morán

María Dolores Rodríguez Torres

Gabriela Ruvalcaba Huízar

Jetzy Ruvalcaba Huízar

Andrea Villegas Romero

Jesús Vladimir Villa Valdez

Ameyali Zavala Pérez

Yoloxochitl Villalpando

Coro de Pueri Cantores del Santo Niño Jesús de las Suertes

Monasterio Autónomo del Dulce Nombre de María y San Bernardo

Orden de la Inmaculada Concepción

 

Directora y Organista: Sor Beatriz Alceda, O.I.C.

Asistente: Yoloxochitl Villalpando Canales

“San Pío X: un Papa músico” (Parte II)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

“San Pío X: un Papa músico” (Parte II)

Riese, Italia, 1835 – Ciudad del Vaticano, 1914

San Pío X 5En 1875 el obispo de Treviso, Monseñor Zinelli, nombró a su secretario de cámara, Giuseppe Sarto, párroco de Fossalunga, además de director espiritual en el seminario y canónigo en la Catedral.  En 1879 quedó vacante la sede de ‘chantre’ en el cabildo de Treviso y fue ocupada por Don Giuseppe.  Siendo canónigo, en 1882 asistió al Congreso de Arezzo.  Allí habían acudido los principales musicólogos y gregorianistas del mundo entero, para unirse con los monjes de Solesmes contra las ediciones de Pustet de Ratisbona que estaban poco conformes con los trabajos ya realizados por los monjes.  En 1884 fue consagrado obispo de Mantua y en 1891 el papa León XIII lo nombró asistente al trono pontificio.   Siendo obispo él mismo llevó durante algún tiempo las funciones de rector, profesor de Teología y Moral y de Canto Gregoriano en el Seminario.  Quería él mismo enseñar a sus seminaristas la grandeza y el respeto debido a las cosas sagradas.  Es más, en las iglesias de la diócesis de Mantua, los sacerdotes debían preocuparse por la dignidad de la música y por lo mismo les pidió que ‘eliminen alborotos indignos’.  ¡Qué difícil encontrar hasta hoy pastores tan dedicados y comprometidos con la formación como lo estuvo San Pío X al frente de sus diversos ministerios!…  Además, Monseñor Sarto no sólo enfocó sus esfuerzos en el plano litúrgico.  Se sabe que trabajó por los inmigrantes y estudió los problemas sociales de su diócesis.  En resumen, trabajó incansablemente por la formación religiosa de los fieles y particularmente del clero, por la reforma del Canto Gregoriano y por las obras de carácter educativo y social.

En 1892 fue nombrado Patriarca de Venecia por el Papa León XIII.  En este punto me voy a permitir de nuevo citar textualmente a Antonio Alcalde en su ponencia de 2003: “En Venecia, como en Mantua, confesaba en las parroquias, comía con sus curas, visitaba a los enfermos y a los pobres, explicaba el catecismo a pequeños y grandes.  Trabajó en las temporadas cuaresmales como un operario más en la viña.  Los nueve años de su estancia en Venecia predicó el retiro mensual al clero.  Entre cualquier grupo de chiquillos podía encontrarse una tarde al Patriarca, como se le podía encontrar con los gondoleros, con los pescadores, o paseando con la gente más modesta.  Pero antes que a nadie entregó a sus sacerdotes sin reservas su gran corazón.  Repetidas veces salió a pública defensa del honor de algún sacerdote en la prensa.  Con frecuencia les decía a sus curas: ‘Fiaos de vuestro obispo’…”

En el plano litúrgico–musical buscó un retorno a las fuentes auténticas del canto gregoriano y organizó en San Marcos de Venecia la salmodia de las Vísperas del Domingo con la participación activa de hombres y niños.  Deseaba ardientemente que toda la asamblea tomara parte en el Ordinario de la Misa.

El 1 de Mayo de 1895 el Patriarca Sarto publica su carta pastoral sobre el canto y la música en la Iglesia.  En realidad, esta carta pastoral tuvo como origen las fiestas del centenario de la consagración de la basílica de San Marcos.  En el conjunto de celebraciones Don Giuseppe volcó sus energías en trazar un programa espléndido que contenía funciones de culto dignamente celebradas, ‘perfumadas en música limpia’ y un banquete amenizado con composiciones musicales nada menos que de Lorenzo Perosi.  Es por eso que en la ya mencionada carta pastoral toma severas disposiciones que más tarde veremos aplicadas a toda la Iglesia.  Y no se contentó con decretar dichas disposiciones sino que creó una comisión encargada de hacer observar estas normas.  Transcribo parte del texto que llama la atención para este espacio: “El canto y la música sagrada deben inflamar la devoción de los fieles por medio dela melodía y disponerlos a aceptar con mayor presteza en sí mismos los frutos de la gracia propios de los santos misterios solemnemente celebrados.  En consecuencia, la música sagrada, por la estrecha relación que tiene con la liturgia y con el texto litúrgico, debe participar en grado sumo de aquellas cualidades que son propias de este contexto y que pueden reducirse a tres principales: la santidad, la bondad del arte y la universalidad.”  Como podemos ver, esta carta pastoral es muy importante porque es ya un esbozo del Motu Proprio que promulgaría ocho años después y que para algunos de nosotros, el texto nos es ampliamente conocido.

Otra situación con la que tuvo que hacer frente el futuro Papa fue el conflicto con la escuela de Ratisbona.  Había en algunas regiones europeas toda una tendencia (y me atrevo a decir que, a pesar de las investigaciones, todavía sigue esa tendencia) de ejecutar el canto llano, sobre todo en su acompañamiento, con abundancia de acordes de forma que se pierde toda lógica en su fraseo y en sus líneas de expresión.  Ya desde 1833, Dom Prosper Guéranger, abad de Solesmes, rechazó lo que él llamaba el ‘martilleado’ del canto llano.  Él, junto con sus sucesores – Pothier, Mocquereau, y Gajard –, probaron que hay toda una riqueza de fluidez y vitalidad en el Canto Gregoriano y que era falso el fundamento silábico que había en la edición vaticana.  Es por eso que, cuando Pío X fue electo Papa, la restauración del canto gregoriano estaba muy avanzada fuera de las fronteras de Italia.  En este país fue más compleja la restauración debido a su fuerte influencia y tradición teatral y que durante décadas se había extendido en las iglesias y parroquias.

Y es que en realidad, desde el siglo XVIII y todo el siglo XIX la Iglesia fue bastante tolerante con respecto a la música.  La tendencia del ‘estilo teatral’ imperaba en la mayor parte de Europa a pesar de haber sus honrosas excepciones.  Tenemos por ejemplo en España el Padre Benito Jerónimo Feijóo (1676 – 1764), que en sus discursos y ensayos hacía una crítica de lo que se oía en su tiempo en las iglesias; el Rey húngaro, José II (el llamado rey sacristán a pesar de que hizo reformas poco agradables en la Iglesia católica de su imperio),  prohibió las misas con orquesta y mandó hacer un cancionero popular religioso al estilo de los luteranos.  Tenemos otra ilustre excepción: Camile Saint–Saëns (1835 – 1921), organista en París.  Se dice que “fue rogado por su párroco para que cambiara su repertorio severo, puesto que el público que concurría a la iglesia era el que frecuentaba la ópera cómica.  Saint–Saëns contestó al párroco: ‘Señor párroco, cuando yo vea que en el altar hacen lo que en la ópera cómica, tocaré como en la ópera cómica; pero mientras no sea así, no cambiaré de modo de tocar.”

 Hubo tal teatralización de la música en la liturgia, sobre todo en Alemania del Sur y en Austria, que precisamente en esta región nació una corriente que contribuirá e impulsará el retorno a la ‘música sagrada’.  Si nos atenemos a los datos que nos proporciona Antonio Alcalde, “el término ‘Música Sagrada’ apareció por primera vez en un documento eclesiástico, en el Sínodo provincial de Colonia en 1860, y la corriente culminará en 1868 con la fundación por el P. Franz Witt de la Unión General Ceciliana que recibirá desde 1870, con el papa Pío IX, la aprobación oficial de la Santa Sede”.

Los puntos más importantes de esta corriente eran: la distinción total de la música sagrada de la profana; es la que es apta para la majestad de los ritos; la música antigua constituye la auténtica e insuperable música sagrada de la Iglesia y en ella, eminentemente, el canto gregoriano y la polifonía de P. L. Palestrina.  Por lo tanto se rechazarán obras de los siglos XVII y XVIII por no ser gregoriano puro o la polifonía de Liszt y otros contemporáneos por su cromatismo.  Por eso llaman tanto la atención las obras de Lorenzo Perosi, por su estilo a la Palestrina en pleno siglo XX.  Hay que anotar sin embargo, que el papa Pío XII en 1958 amplía considerablemente el concepto de ‘Música Sagrada’ y permite en ello el canto gregoriano, la polifonía sacra, la música sagrada moderna, la música para órgano, y algo verdaderamente novedoso: el canto popular religioso y la música religiosa (Pío XII, Instrucción No. 4).

San Pío X 3Tenemos pues que solamente alguien como Don Giuseppe Sarto siendo ya el Papa Pío X pudo reaccionar con fuerza contra el ‘estilo teatral’ sobre todo el italiano, y lo hizo inmediatamente después de su entronización con la promulgación de su Motu Proprio el 22 de noviembre de 1903.  En este documento tenemos ya la importancia y función de los coros en la liturgia, el destierro total de las formas teatrales y todo aquello que tenga esas reminiscencias.  A mi juicio, uno de los párrafos más importantes del documento es éste:

“Nada, por consiguiente, debe ocurrir en el templo que turbe, ni siquiera disminuya, la piedad y la devoción de los fieles; nada que dé fundado motivo de disgusto o escándalo; nada, sobre todo, que directamente ofenda el decoro y la santidad de los sagrados ritos y, por este motivo, sea indigno de la casa de oración y la majestad divina”. (Motu Proprio, Introducción)…

Continuará…

“El Concierto en Santa Prisca”

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

 

“El Concierto en Santa Prisca”

 concierto Taxco, 2013 imag 1

El pasado 12 de octubre de 2013 ofrecí un Concierto en el marco del V Festival de Órgano de Santa Prisca, en Taxco, Guerrero.  No tengo costumbre de narrar este tipo de acontecimientos y menos si son casi personales pero en esta ocasión quiero compartir con todos algunos detalles tanto por los que no pudieron asistir como por los que me van siguiendo a través de estas publicaciones en la web.

El Programa estuvo conformado por piezas medianamente sencillas, de diversos compositores y de diversas épocas.  Esto con el fin de hacer accesible y digerible las piezas del repertorio organístico a todos los que me acompañaran sobre todo si no están familiarizados con la música de concierto.  El órgano de Santa Prisca es un instrumento barroco del siglo XVIII, totalmente construido conforme a la escuela española como casi todos los órganos tubulares históricos que tenemos en nuestro país (México).  Es de un solo teclado con registros partidos, es decir, de la tecla central hacia la derecha suenan con unos registros (hileras de tubos con diversos sonidos), y de la tecla central hacia la izquierda suenan con otro tipo de registros.  Hay que tener buenos conocimientos tanto de los múltiples registros como del repertorio organístico, para poder seleccionar adecuadamente las piezas que se van a ejecutar porque, debido a las características tan específicas de este tipo de órganos, no todo puede ser tocado, ni tampoco todo suena bien.

Les transcribo a continuación, junto con los títulos de las obras, todas las notas del programa que elaboré y que fueron leídas antes de cada pieza mientras yo aprovechaba esos espacios para colocar los registros del órgano.  Estas notas nos ayudan a introducirnos en lo específico de cada pieza y nos orientan en cuanto a su temática y su interioridad.

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Notas al Programa

  1. Gran Plein Jeu de la Suite en Primer Tono
  2. Basse et Dessus de Trompette de la Suite en Primer Tono

Louis – Nicolas Clérambault (1676 – 1749)

“Al entrar a un templo ocurre una especie de milagro: pasamos del mundo profano de nuestra existencia al mundo de lo sagrado; ingresamos al espacio y al tiempo de la divinidad…  Incluso los no creyentes pueden llegar a sentir algo distinto en un espacio sagrado, que los lleva a guardar silencio y asumir una actitud diferente a la habitual…”  (José Antonio Robles Cahero: Sonido, silencio y espacio: la música sacra y la arquitectura). 

Las presentes obras con las que abro este concierto son una selección de piezas típicas de la literatura organística francesa. La primera es una gran obertura con aire maestoso y solemne que perfectamente nos introduce en el ámbito del gran Dios, Rey y Señor.  La segunda pieza es una especie de duelo de voces.  La voz grave, en contraste con la aguda, hace gala de su virtuosismo y nos ofrece su canto muy al estilo de la corte francesa del siglo XVIII.

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1. Sonata en Modo I  d’Intavolatura per Organo e Cimbalo:

Verso I

Verso II

Verso III

Verso IV

2. Pastoral

         Doménico Zípoli (1688 – 1726)

Doménico Zipoli fue un compositor italiano nacido en el barroco del s. XVII.  Después de hacer estudios musicales ingresó en la Compañía de Jesús en Sevilla desde donde partió hacia América del sur para proseguir sus estudios y ordenarse sacerdote, cosa que nunca logró debido a su muerte prematura.  Sin embargo gran parte de las obras que escribió son sencillas, sin pretensiones y al parecer para escuchas no familiarizados con estructuras europeas.  Estas piezas son un ejemplo de ello.  Lo más probable es que hayan sido compuestas para evangelización de los pueblos andinos.  En esta ocasión escucharemos dos piezas de una pequeña colección de obras para órgano o clavecín.  La primera está subdividida en cuatro pequeños versos y la segunda es una Pastoral.  Las Pastorales eran piezas del repertorio típico de la Italia de los siglos XVII y XVIII, para el tiempo de Navidad.  Éstas reflejan el gozo y la paz por el nacimiento del Salvador, expresados en el ritmo de siciliana que tiene la 1ª. y la 3ª. parte.  A diferencia de otras pastorales, ésta incluye una parte central con ritmo más vivo y festivo que nos sugiere al pastorcillo que con su flauta brinca y se regocija por la llegada del Salvador.

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Marcha para trompeta

Anónimo

Una pequeña pieza que nos permite apreciar las posibilidades del órgano en sus registros llamados ‘de trompeta’ que en órganos estilo español son los tubos horizontales que frecuentemente están sobre la cabeza del organista.

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Voluntario V

Adagio

Andante Largo

Moderato

         Charles John Stanley (1712 – 1786)

El nombre de “voluntario” es el equivalente del tiento español y del ricercare italiano, es decir, una pieza frecuentemente con carácter de improvisación en que el autor busca, tantea, prueba lo que se puede hacer con un tema;  en algunas ocasiones va seguido de una especie de fuga, lo que lo convierte en un equivalente de los Preludios y Fugas de la escuela alemana.  En el caso de la presente obra Stanley nos presenta la estructura de una Sonata ‘de Iglesia’ cuyos movimientos lento-allegro-lento varían de la Sonata tradicional (allegro-lento-allegro).  Las sonatas ‘de Iglesia’ llegaron a su pleno desarrollo con el músico italiano Marcello Benedetto (con movimientos lento-allegro-lento-allegro), y se propagaron con rapidez por toda Europa.

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  1. Sanctus de la Misa IX Gregoriana ‘Cum Iubilo’
  2. Elevation sobre dos temas del Sanctus de la Misa IX ‘Cum Iubilo’

Dom Paul Benoit, O.S.B. (1893 – 1979)

Escucharemos primero todo el Sanctus gregoriano de la Misa IX  ‘Cum Iubilo’ dedicada a la Virgen María, armonizado de manera muy sencilla.  Al terminar escucharemos la Elevation, pieza con temas gregorianos, tomados del mismo Sanctus.  Estas ‘Elevaciones’, eran habitualmente ejecutadas en la misa durante la Consagración hasta antes del Concilio Vaticano II.  En la presente pieza tenemos al principio una pequeña célula del primer Sanctus gregoriano que se va repitiendo con variantes, como para reafirmar que sólo Dios es ‘Santo’; lo mismo sucede en el segundo tema que es parte del Benedictus gregoriano  y nos sugiere que sólo Dios es el ‘Bendito’.  En la parte final se fusionan los dos temas de manera magistral, dejándonos en un ambiente de eternidad.

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  1. Kyrie
  2. Sancta María in Cosmedin
  3. Ite, Missa est

Miguel Bernal Jiménez (1910 – 1956)

Tres piezas de del libro de ‘Catedral’ que es una colección de piezas compuestas por el músico moreliano Miguel Bernal Jiménez.  Su factura es de ejecución medianamente sencilla y para órganos o armonios con  pocos registros.  La verdadera riqueza de estas piezas está en su expresividad en la ejecución.  Personalmente, es costumbre mía incluir piezas de este gran maestro en mis programas de concierto, y esta ocasión no sería la excepción.  Primero tenemos ‘Kyrie’ que es la triple súplica de la misericordia de Dios evocado en la triple repetición del tema principal.  Sancta María in Cosmedin nos evoca uno de tantos templos europeos dedicados a la Virgen María y que nos produce una sensación de nostalgia y amor marianos.  La última pieza es el Ite, missa est.  Pequeña frase que significa “Ésta es la despedida”.  Con estas palabras se despedía a la asamblea al terminar la Misa católica hasta hace unos 50 años.  Pequeño también es el tema de esta pieza que se va desarrollando muy sencillamente, casi con timidez y que al concluir nos deja envueltos en un ambiente de sosiego y paz, como cuando termina la celebración litúrgica.

concierto Taxco, 2013 imag 6Como anotaba más arriba, la selección de piezas la hice tomando en cuenta los registros del órgano, sus características y sus posibilidades.  Busqué en todo momento que fueran piezas del repertorio sacro y que en su ejecución se explotaran al máximo los diferentes sonidos del instrumento.  Hay que hacer notar que tiene una muy buena trompetería, que son los tubos colocados de forma horizontal, muy a menudo por encima de la cabeza del organista, y cuyo sonido es mucho mejor apreciado desde el centro de la nave del templo que desde el coro mismo.  El órgano de Santa Prisca ha pasado por un buen proceso de restauración y aunque todavía le faltan algunos detalles, es una experiencia exquisita poder tocarlo y disfrutar cada uno de sus sonidos.

Imagen Al terminar el concierto, el público pidió la tradicional ‘propina’…  Toqué el famoso ‘Ofertorio’ del ya mencionado Doménico Zípoli, con ayuda de mi buen anfitrión y organizador artístico, Sebastián Hernández, que hizo de ‘bordón’ y que en todo el concierto me apoyó con la registración.  Fue un éxito rotundo: la ovación estalló para sorpresa mía… Bajé del coro y agradecí a todos sus efusivos aplausos y el haberme acompañado en uno de los pocos conciertos que me es posible dar…

Les pongo a continuación dos párrafos tomados de documentos del magisterio sobre la Música Sacra y que también incluí en las notas del programa.

“Entre los instrumentos a los que se les da entrada en las iglesias ocupa, con razón, el primer puesto el órgano, que tan particularmente se acomoda a los cánticos y ritos sagrados, comunica un notable esplendor y una particular magnificencia a las ceremonias de la Iglesia, conmueve las almas de los fieles con la grandiosidad y dulzura de sus sonidos, llena las almas de una alegría casi celestial y las eleva con vehemencia hacia Dios y los bienes sobrenaturales”.  (Músicae Sacrae, No. 18).

 “Es absolutamente indispensable que los organistas y demás músicos posean no sólo determinada pericia para tocar los instrumentos a ellos confiados, sino que además conozcan y penetren el espíritu íntimo de la Liturgia, a fin de que aun cuando tengan que ejercer su función improvisadamente, consigan embellecer la sagrada celebración, conforme a la verdadera naturaleza de cada una de sus partes, y hagan más fácil la participación de los fieles”  (Músicam Sacram, No. 67)

concierto Taxco, 2013 imag 5 

Quiero terminar con una frase del maestro Miguel Bernal Jiménez que siempre hago mía y con la que me gusta mucho concluir mis publicaciones: “Por doquiera te escucho y te persigo amada Voz de la Belleza increada.  Y voy en pos de Ti como un eco lejano y torpe, dulce y obediente.  En mi pecho arde un secreto anhelo, Señor, que mi canto sea agradable a Ti y también a los hombres…

 Sor Beatriz Alceda, O.I.C. 

Organista y Directora de Coro

 

¿Sólo así he de irme?,

¿como las flores que perecieron?;

¿nada quedará de mi nombre?,

¿nada de mi fama aquí en la tierra?:

¡Al menos flores, al menos cantos!

 (Cantos de Huexotzingo)

 

 

Concierto de Órgano

El próximo sábado 12 de octubre estaré dando concierto de órgano en el marco del V Festival de Órgano de Santa Prisca en Taxco, Guerrero (México).  Espero puedan acompañarme y disfrutar un poco de música del repertorio organístico de varias épocas.
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Abordaré un repertorio muy variado y bastante digerible. El programa será el que sigue:

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ENTRADA LIBRE

¡¡¡¡NOS VEMOS EN TAXCO!!!!

Karl Richter (Parte III – Conclusión)

Syrigma

Por: Sor Beatriz Alceda Pérez, O.I.C.

Con información de: Tobias Richter, Klaus Peter Richter y Klaus Lindemann, publicada en 2010.

 “Karl Richter” (Parte III)

Plauen, 1926 – Munich, 1981

Karl Richter 6

Desde el inicio, los festivales de Bach en Munich, organizados por Richter atrajeron muy pronto grandes audiencias no sólo de la misma ciudad sino del mundo entero.  Muchos de sus conciertos agotaban sus localidades aun antes de que fueran anunciadas.  Muchos de estos conciertos presentaban a Richter tocando solo.  Aun así, podía aparecer como un virtuoso organista o clavecinista por la mañana y dirigir un oratorio por la tarde.  Hubo quienes lo llamaban el ‘Horowitz del órgano’.  Además, también invitó a grandes artistas para tocar junto con él: Friedrich Gulda, Jean–Pierre  Rampal, Maurice André, Pierre Fournier y Enrico Mainardi.  Nikolaus Harnoncourt y su Orquesta de Viena y grandes cantantes como Dietrich Fischer–Dieskau también fueron invitados a Munich los últimos seis años de la vida de Richter.

Richter hizo incontables viajes a Estados Unidos, Canadá, la ex URSS, Japón y América Latina.  En todas las capitales y festivales de Europa, sus conciertos fueron considerados como algo verdaderamente especial, único e irrepetible, aun cuando su trabajo ya había sido documentado por más de cien grabaciones.  Rara vez hubo un ‘Kantor’ tan exitoso que se arriesgara tanto, ganándose de esta forma una muy alta reputación en todas partes.

Sin embargo, Richter siempre sospechó que no podría llegar a viejo.  Solía decir: “Solamente tengo un poco de tiempo”, cuando, ya cansado, se le preguntaba sobre su vida, una vida que había consumido todas sus fuerzas.  Era como una vela que ardía por ambos lados.  En 1971, Richter sufrió un ataque al corazón, justo diez años antes de su muerte prematura.  A partir de entonces su vida cambió dramáticamente.  Su casa en el Lago Zurich se convirtió en un lugar de refugio donde él esperaba poder recobrar sus fuerzas.  De hecho, allí solía retirarse completamente durante algunos días cuando los conciertos le dejaban algún tiempo libre.

Karl Richter 1Hacia mediados de los setentas, comenzó a tener serios problemas en la vista y la rápida pérdida de la visión lo llevó a una especie de sensación de pánico y de un terrible malhumor.  En el pasado, Richter había practicado todos los días en el órgano de la pequeña iglesia de Wetzwill.  Ahora, él tenía un órgano instalado en su propia casa, por lo que poco a poco se fue retirando de la vida pública.  Día y noche estudiaba nuevas partituras para el día en que no pudiera ver más.  Siempre fue desconfiado en creer lo que podría ayudarle una cirugía en los ojos.  Aun así, la operación de sus ojos fue un éxito.  La amenaza de ceguera parecía terminada pero Richter quedó marcado por la muerte.  La repentina muerte de su amigo Rudolf Kempe lo dejó profundamente abatido.  Se dice que hasta tuvo problemas de alcoholismo por su fuerte depresión.  El 15 de febrero de 1981 murió Karl Richter a la edad de 54 años de un ataque al corazón.  Su legado perdura hasta hoy en sus múltiples grabaciones y en el Coro Bach de Munich.  Cuando este gran director, organista y clavecinista murió, se dijo por entonces que el mundo de la música había perdido una de sus más grandes personalidades.